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Corazón loco: un argumento simpático para los 90

Adrián Suar es el protagonista de Corazón loco, filme estrenado en Netflix en donde el machismo está explicito en la doble vida que lleva el personaje

Tras varios meses de espera e incertidumbre, Corazón loco, el nuevo filme protagonizado por Adrián Suar vio la luz (su estreno original iba a ser en marzo en los cines). La película, dirigida por Marcos Carnevale, fue estrenada este miércoles en Netflix y en poco tiempo ha logrado una importante cantidad de visualizaciones.

Desde antes del estreno la trama generaba polémica: un hombre con 2 esposas. Es que sí, incluso fue tal la discordia que el mismo director de Corazón loco tuvo que salir a explicar -o eso intentó- haciendo alusión a que "en la operativa del bígamo es muy difícil que una mujer tenga hijos acá e hijos allá por una cuestión natural. Tendría que compartir también el hijo, es medio complicado" generando aún más polémica.

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Pero en fin, la película se estrenó y ya está disponible para que cada uno haga su propia crítica.

La historia es liviana, cae en lugares comunes y sino fuera por la característica y simpática actuación de Adrián Suar (su personaje se llama Fernando Ferro) la película sería bastante aburrida. También hay que destacar las actuaciones de Gabriela Toscano (Paula) y Soledad Villamil (Vera) -sobre todo al comienzo, antes del conflicto en donde el papel de malas no les quedó tan bien-.

Es que más allá de los enredos y discordias, la trama es bastante obvia y fácil de deducir lo que va a pasar. Tiene algunos momentos divertidos y simpáticos, pero no más que eso.

Además vale destacar que el machismo está presente durante todo la película, en el hecho que Sebastián (Suar) es mostrado como un ganador de la vida. Un exitoso traumatólogo que puede mantener 2 familias, 4 casas, 2 autos y hacer feliz a 2 mujeres sin sentir ningún tipo de culpa. Mientras que Vera (Villamil) y Paula (Toscano) son 2 "boludas" (tal como se dicen en la película) que fueron engañadas por el hombre de la casa.

Al final Sebastián (Suar) quien es el único culpable de todo lo que sucede y de todos los conflictos que van sucediendo a lo largo de casi 2 horas de película es dejado -o esa es la intención- como la víctima de todo y ellas como las malas.

Una película pasatiempistas que quizás en los 90 podría haber sido muy bien recibida.