Espectaculos Sábado, 21 de julio de 2018

"Breaking Bad" celebra una década en familia

Más de 6.000 seguidores homenajean a la serie junto a sus protagonistas en la Cómic-Con de San Diego

Vince Gilligan tampoco puede creer que hayan pasado diez años desde que su serie Breaking Bad vio la luz. "Me avisó Melissa Bernstein, la productora, como en diciembre. ¿Sabes que cumplimos una década? Y lo primero que pensé es celebrarlo en familia", confesó al diario español EL PAÍS el guionista, productor y director. ¿Su idea de una celebración familiar? Reunir a su equipo, desde Bryan Cranston (Walter White) a Aaron Paul (Jesse Pinkman) pasando por Anna Gunn (Skyler White), Dean Norris (Hank), Betsy Brandt (Marie), RJ Mitte (Walter Jr.) y Giancarlos Esposito (Gus Fring).

"Jonathan Banks (Mike) se tiene que operar de una rodilla", puntualizó Bob Odenkirk, también presente el jueves por la tarde ante más de 6.000 seguidores de la serie en el famoso Hall H de la Comic-Con de San Diego donde el fanatismo se palpa. "Esto es como presentar a los Beatles", resumió el moderador y también actor en la serie, Billy Burr.

Realmente fue una reunión familiar (con público) donde Paul llevó a su bebé vestido con el mono amarillo de cocinar metanfetamina de la serie y en la que Cranston habló sin pudor y mucho humor de sus famosos calzoncillos blancos del primer episodio ("lo único que tienen en común Breaking Bad y Malcolm in the Middle", bromeó el protagonista de ambas series) y Gilligan contó alguna batallita de esas cinco temporadas que hicieron historia. "Sé que lo he dicho muchas veces, pero mi mayor logro fue no matar a Jesse. La serie nunca habría sobrevivido sin él", reconoce quien pensaba darle carpetazo al final de la primera temporada.

Durante los 62 episodios de esta ficción, Paul fue candidato al Emmy por cada temporada, premio que ganó en tres ocasiones. Cranston ganó cuatro de estos trofeos. La serie, un total de 145 galardones y 227 candidaturas en diferentes galas. Pero Gilligan nunca lo vio venir. Como dijo en su día, se tomó Breaking Bad como un experimento sociológico. "Es una estupidez, pero quería ver cuan bajo podía llevar a un personaje de gran humanidad sin perder empatía", recordó. El experimento llevó la contra a todas las reglas televisivas. Gilligan pensó que su público abandonaría a un personaje tan salvaje como el de Walter White. "Pero cuanto más abominable lo ponía para sus seguidores, más se aferraban a él", recordó con humor de un efecto del que culpó, o dio las gracias, a Bryan Cranston.

Odenkirk, ahora al frente de la precuela de Breaking Bad que es Better Call Saul, fue más preciso al analizar el por qué la serie pasó de ser una gran desconocida a convertirse en un fenómeno cultural. "Fue un cambio en la tecnología, una mayor rapidez de la internet, la revolución Netflix y el cambio en la forma de consumir la televisión, el streaming y el binge, términos que antes ni existían, los que hicieron de Breaking Bad el fenómeno que es hoy", confirmó el actor a este periódico fuera del escenario.

Un fenómeno a ojos de todos irrepetible por mucho que entre el público presente en la Comic-Con y hasta entre sus intérpretes circulara una y otra vez la idea de una versión cinematográfica, de nuevas secuelas/precuelas o, al menos, de nuevos cameos en Better Call Saul que prolonguen esta reunión familiar. Gilligan insistió en que nunca se puede decir nunca. Pero no dio muchas esperanzas. Y dejó claro que ni Walter White ni Jesse Pinkman formarán parte de la nueva temporada de Better Call Saul. Le gustaría que Cranston dirija un episodio. "Egoístamente me gustaría mantener esta familia trabajando conmigo en este universo", se disculpó al diario. "Pero he aprendido que hay que saber retirarse a tiempo".

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