Por Ramiro [email protected]
Pinty Saba y un grupo de jóvenes actrices locales trasladan el clásico de García Lorca al Museo del Vino en Maipú, este sábado y domingo.
Bernarda Alba invita a su casa
La casa de Bernarda Alba: célebre clásico español que Federico García Lorca escribió en los años ’30 y que ha trascendido a la universalidad. Reflejo de una realidad determinada, pero con un contenido que traduce preguntas y reflexiones aplicables a la humanidad toda, la pieza teatral se transforma y desciende hacia el suelo mendocino con dos únicas funciones a través del tamiz de la directora Pinty Saba.
Esta nueva mirada plantea modificaciones que, si bien no son medulares, ofrecen una interesante perspectiva. Para empezar el nombre de esta puesta es, simplemente, La casa, lo que nos lleva inmediatamente a hablar del espacio escénico que, lejos de ser una sala de teatro convencional, está instalado en la casona de los Gargantini, que actualmente funciona en Maipú como el Museo del Vino y la Vendimia.
A eso se suma una neutralización de las referencias temporales y de lugar a través de los códigos comunicativos del vestuario y el lenguaje. La depuración de este trabajo ha llegado a este punto de madurez luego de dos años y se podrá apreciar hoy y mañana, a las 20.
Pinty relata así la historia detrás del proyecto, : “Esto nació con el grupo que teníamos en el programa de arte de la Universidad del Congreso con Soledad Sylveira y Alicia Zanca. Tomamos esta obra por ser un clásico, que considero que son los que dan más material de aprendizaje y desafío. Hicimos algunas escenas, no montamos la obra entera el año pasado. Fue una muestra más de investigación y aprendizaje que de desarrollo artístico.
Este año se cerraron los programas pero teníamos interés de que esto continuara. Entonces las chicas se convocaron como un grupo de autogestión e hicimos una alianza con el grupo Las Sillas. Y nos propusimos hacer la obra entera, encararla como un producto artístico. En eso trabajamos durante todo este año, nos habíamos quedado con las ganas de profundizar en aquello que iniciamos el año pasado, queríamos superar esa cosa que había quedado un poco frustrada”.
–¿Cómo nació la idea de llevar la puesta a un espacio no convencional?–Con el trabajo terminado llegó la pregunta de “dónde lo hacemos”, y ahora hay muchos teatros en Mendoza. Pero me pasó algo obvio, que generalmente lo obvio uno no lo ve: el nombre de la obra, que es La casa de Bernarda Alba. No es la historia, la vida o la tragedia de Bernarda Alba, es “la casa”. Y los títulos dicen mucho, por algo son. Entonces le cambiamos el nombre y empezamos a buscar una casa para hacerla. Así dimos con la casona de los Gargantini en Maipú, donde está el Museo del Vino y la Vendimia. Es un lugar extraordinario para esto, uno entra y ve la vida entera de la casa, como si la hubieran hecho para esta idea. Gracias a eso no hemos tenido que hacer un gran esfuerzo para la adaptación, son esas cosas milagrosas que tienen los fenómenos artísticos. Eso, junto con la excelente predisposición y apertura de las autoridades del museo.
–¿Es por el espacio que es una versión libre?–El teatro en los últimos años tiene una búsqueda de la no teatralidad, una maravillosa influencia del cine y la televisión. Es difícil sustraerse a ese fenómeno teatral tan presente hoy. Ahora tomamos material muy teatral, contextuado en una realidad española del siglo pasado, entonces por eso le puse versión libre. No porque haya modificado demasiado la obra, Lorca dice cosas tan maravillosas que es difícil sacarle una sola palabra. Lo que sí hice, para entrar en ese código de la extrema realidad, fue que el lenguaje no sea español y que el contexto pueda ser cualquier lugar. Así busqué también ciertos elementos de atemporalidad pero sin que se pierda lo esencial de la obra.
La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca, con dirección de Pinty Saba tendrá dos funciones, hoy y mañana, a las 20, en el Museo del Vino (Ozamis 914, Maipú).
La entrada tiene un valor de $50 e incluye una degustación de vinos mendocinos. La producción es del grupo de teatro Las Sillas.


