Espectaculos Sábado, 18 de agosto de 2018

Agustín Aristarán, el showman del momento se presenta en el Plaza

Radagast cierra su gira nacional y despide su show en Mendoza con su banda en vivo The Colibriquis. Con una doble función presentará material de su próximo espectáculo, Serendipia.

Luego del 2017 con más de 40 funciones, 50.000 espectadores y tras agotar un teatro Gran Rex el pasado 6 de abril, el showman que explota las redes sociales con más de un millón y medio de seguidores, que se ganó el amor del público en el teatro, vuelve a Mendoza recargado para despedir su show desplegando toda su gracia y talento.

Él es multifacético y su show presenta momentos de clown con actuación, baile, magia, canto y música.

Con este espectáculo despedida dará el cierre de un ciclo excepcional dándole paso a su nuevo show, Serendipia, que se estrenará a mediados de 2018 en el teatro Metropolitan Sura.

-¿Cómo será el show en Mendoza?

-Estamos con el show despedida. Es una propuesta bien diferente a la que vieron en Mendoza la última vez que estuve. Ahora voy con la banda y con mucho material nuevo porque voy en el momento de transición entre el show viejo y el que vamos a estrenar en el teatro Metropolitan en septiembre. En el espectáculo hay cosas nuevas y otras pocas viejas.

-¿Cómo nació la idea de sumar a una banda al espectáculo?

-Tenía muchas ganas de ponerles música a las letras que venía escribiendo. Esto nació como un proyecto paralelo a mis espectáculos de comedia pero también es cierto que tiene que ver con la música que escribo y con lo que digo en los espectáculos. Si escuchás el disco es de música pero si lo ves en la obra tiene que ver con todo lo que va pasando. Estos dos mundos se unen y pueden convivir.

-En tus shows hay de todo: humor, teatro, música, magia...

-Me gusta mucho interactuar con todas las herramientas con las que me gusta jugar. La verdad es que es un momento lindo de juntar todo eso en un espectáculo. El conjunto de todo esto se verá verdaderamente en Serendipia, la obra de teatro musical que saldrá el mes que viene.

-¿Te imaginabas lograr todo esto?

-Desde que empecé de muy chico en la comedia y con la magia lo soñaba pero nunca imaginé hacer un Gran Rex, ni estar en Netflix o poder ir por el país y hacer giras en el exterior con mi show. Todo esto es algo hermoso. Era mi sueño pero también imaginármelo era imposible. Lo que me deja tranquilo conmigo es que he trabajado y sigo laburando mucho para que esto suceda.

-¿A qué edad empezaste?

-Desde los 12 años que trabajo y vivo de esto. Siempre tuve claro que quería dedicarme a esto. Siempre me fue bien en los ámbitos en los que me manejaba. Es cierto que antes quizás eran más eventos privados y ahora son más espectáculos.

-Comenzaste en los semáforos...

-Es verdad que hice mucho tiempo semáforo y la verdad es que tengo los mejores recuerdos. Tenía la necesidad artística y de juego, no era para vivir. Vengo de una familia laburadora, nunca fuimos clase alta pero la verdad es que iba porque me gustaba no porque lo necesitara.

-¿Te gustaría que tu hija, Bianca, siga tus pasos?

-No quiero verla en ningún lado. Quiero que ella decida lo que quiere. Si quiere ser abogada, algo muy distinto a lo que hago yo, la voy a apoyar igual. Ella estudia teatro y canto, le gusta mucho pero no quiero ni decir qué me gustaría que haga porque quiero que elija lo que le guste, que se sienta libre.

-¿Cómo sos en tu vida privada con Fernanda Metilli?

-Somos personas normales, no estamos todo el día gritando boludeces (risas). No convivimos y eso puede ser muy bueno para la pareja. Pasamos mucho tiempo juntos y somos muy tranquilos. Entendemos que son nuestros trabajos pero en la vida nos gusta ser normales. Cuando llevo a mi hija a la escuela soy el papá de Bianca no Radagast.

-¿Cómo es estar en Netflix?

-Jamás lo imaginé, ni siquiera lo soñaba. Pensaba qué grosos que son estos tipos mientras veía a los humoristas que estaban ahí. De repente un día me llegó un mail convocándome y esperaba que alguien me dijera que era mentira, era una locura. Después, más tranquilo, sabía que podía estar a la altura por todo el camino que había transitado.

-¿Cuál creés que fue el punto de inflexión de tu carrera?

-Instagram fue el quiebre. No es por un video sino por una sucesión de cosas. Los virales no te cambian la vida, te pueden hacer más visible pero tenés que seguir alimentándolo porque si no en una semana se pasa y listo. Muchas cosas fueron pasando para poder mantenerme hasta ahora. Me queda muchísimo camino por recorrer, estoy aprendiendo todos los días, todavía no creo poder tirarme a descansar (risas).

-¿Cómo te llevás con la fama?

-La fama es algo que le pasa al otro que es conocido. Hablar de esto me cuesta un poco. Los famosos se alejan de la persona y se comen un personaje que no existe. Recibo mucho cariño en la calle pero sigue siendo todo igual en mi vida.

-¿Quién te puso Radagast?

-Mi hermano. Fue en el primer show que hice en la escuela, con 12 años. La persona que compone ese personaje creía que tenía que tener un nombre artístico y quedó ese. Ahora estoy despidiendo ese nombre, ahora soy Agustín Aristarán. Creo que estar en la película Re loca cambió un poco todo además que en Netflix también es mi nombre, entonces ahora la gente me empieza a conocer como Agustín.

-¿Qué experiencia te quedó de Re loca?

-Re loca fue algo increíble, algo hermoso. Una sorpresa de la vida el poder estar en una película. Además se estrenará otra a fines de año, Los elegidos -con Soledad Silveyra, Florencia Peña, Rafael Spregelburd y un gran elenco-. Me gusta laburar en cine y explotar esa beta de la actuación está buenísimo.

-¿Qué sueño te queda por cumplir?

-No me pongo objetivos sino lo que la vida propone. Tengo objetivos a corto plazo. El de ahora es el espectáculo nuevo y pienso en que salga lo que tengo en la cabeza y se plasme en el escenario. También le estoy dando mucha bola al disco que está en las plataformas con The Colibriquis.

-¿Cómo empezaste con la magia?

-Empecé jugando de muy chico por un error de los Reyes Magos. Es que yo quería una pista de autos y me trajeron un kit de magia (risas). Empecé a jugar y a unirlo con el humor, otra de mis pasiones, y terminó siendo una herramienta de mi trabajo.

-¿Qué te hace reír?

-Me hacen reír mucho los bloopers y entre los comediantes me encanta Cha cha cha con Alfredo Casero. Creo que él fue un educador y formador de humor.