Fue construido en Montreal para la Exposición Universal de ese año y diseñado por el arquitecto Moshe Safdie cuando tenía apenas 29 años. La propuesta buscaba cambiar para siempre la forma de construir casas urbanas.
En 1967 Canadá construyó casas futuristas como piezas de Lego 50 años; después siguen sin saber cómo repararlas
El complejo de casas fue levantado con 354 módulos de hormigón prefabricado, fabricados en serie y luego apilados mediante grúas. Cada bloque pesaba cerca de 90 toneladas y fue diseñado para encajar con otros módulos formando terrazas, patios y espacios abiertos. En total se construyeron 158 viviendas distribuidas en una estructura que alcanzó hasta 12 pisos de altura.
La idea original de este arquitecto de Canadá era resolver uno de los grandes problemas de las ciudades modernas, combinar la densidad de los edificios con las ventajas de una casa individual. Cada departamento tendría luz natural, ventilación cruzada y jardín privado. El proyecto inicialmente contemplaba más de mil unidades habitacionales, pero el presupuesto se disparó durante la construcción y el plan tuvo que reducirse considerablemente.
El fin de este este complejo al estilo lego
Las filtraciones de agua comenzaron a aparecer en las casas con los años debido al deterioro de las juntas que conectan los bloques. Reemplazar esas uniones requiere trabajos especializados porque cada módulo tiene dimensiones y configuraciones distintas. Además, varias piezas originales utilizadas en los años 60 dejaron de fabricarse, obligando a diseñar soluciones personalizadas para cada intervención.
Otro problema importante es el aislamiento térmico. Las técnicas de construcción utilizadas en 1967 no cumplen con los estándares modernos de eficiencia energética, especialmente durante los inviernos extremos de Montreal, donde las temperaturas pueden bajar de los -20 °C. Esto elevó considerablemente los costos de mantenimiento y calefacción para los residentes.
Actualmente Habitat 67 sigue habitado y muchas de sus viviendas tienen un alto valor inmobiliario. El complejo fue reconocido como patrimonio arquitectónico por la provincia de Quebec y continúa siendo estudiado en universidades de todo el mundo como uno de los experimentos urbanos más innovadores del siglo XX.





