Entrevista

De un baile de pueblo a la bendición en el Vaticano: la historia de amor de Javier Dellamagiore y Laly Cañas

A casi 45 años de su boda, el conductor de Radio Nihuil y su esposa sellaron su amor con una sorprendente bendición de sus anillos en el Vaticano

El destino a veces elige caminos accidentados para cruzar a dos almas. Era 1978 en la fiesta patronal de Ticino, un pueblo cordobés, cuando Javier Dellamaggiore sacó a bailar a una joven Elaine "Laly" Cañas. Él tenía 20 años y venía de Arroyo Cabral; ella apenas 16 y era oriunda de Pasco. Una historia de amor que, entre aventuras y mudanzas, acaba de consagrarse en el mismísimo Vaticano.

Tras un impasse, la vida volvió a reunirlos en 1980 pero con un nudo dramático digno de un culebrón: Javier mantenía un noviazgo en secreto y debía hacer malabares con sus horarios para visitar a Laly sin levantar sospechas.

Aquella maniobra nocturna terminó en desastre cuando su auto impactó de lleno contra un caballo en la ruta, y ese choque destapó la verdad ante ambas mujeres. Ante la encrucijada y con el impacto aún fresco, Javier eligió quedarse con Laly, y ella, sin dudarlo, lo eligió a él.

Javier tenía 22 años y Laly 18 cuando se casaron. Estaban a punto de ser padres de su primer hijo. Fue el 12 de enero de 1982.

Javier tenía 22 años y Laly 18 cuando se casaron. Estaban a punto de ser padres de su primer hijo. Fue el 12 de enero de 1982.

El 12 de enero de 1982 se dieron el "sí, quiero" para unirse en matrimonio, desafiando los prejuicios de una época y de sus pueblos de origen, ya que Laly estaba embarazada con solo 18 años y cursaba el Secundario.

"Imaginate, hace más de 40 años, casarse embarazada era tremendo. Pero lo pudimos hacer hasta por iglesia", rememora ella con emoción, destacando el apoyo incondicional que recibió de sus padres para afrontar la situación sin importar el qué dirán.

Una historia de amor que atraviesa

El 14 de marzo de aquel año nació Mariano y, recién casados, la joven pareja armó las valijas para instalarse solos en la ciudad cordobesa de Río Cuarto.

Aquella primera etapa a kilómetros de sus familias marcó el cimiento de una fortaleza indestructible en este matrimonio. Laly, acostumbrada a ser la "nena mimada" de su casa, tuvo que aprender a lidiar con el hogar, el estudio y la maternidad sin la contención diaria de madres ni suegras.

"Creo que eso nos reforzó, el hecho de estar solos. Criamos a nuestros hijos como nos parecía a nosotros que era lo ideal", analiza Laly, y con el paso de unos años llegó la segunda hija, Antonella, y una nueva decisión trascendental: mudarse a Mendoza, a más de 800 kilómetros de sus raíces.

Ambos cordobeses, Javier y Laly encontraron en Mendoza su hogar para criar a sus hijos y desarrollarse profesionalmente.

Ambos cordobeses, Javier y Laly encontraron en Mendoza su hogar para criar a sus hijos y desarrollarse profesionalmente.

En suelo mendocino la familia se afincó para siempre. Javier Dellamaggiore se consolidó como una de las voces de referencia en Radio Nihuil -donde hasta la actualidad conduce las tardes con Hora libre- mientras que Laly construyó su trayectoria laboral en la obra social OSEP y se recibió de despachante de aduana.

Juntos afrontaron las ausencias y las distancias, incluso cuando en 2011 Javier debió radicarse un tiempo en Rosario por trabajo (condujo las mañana de la emblemática Radio LT3) y Laly viajaba cada fin de semana con los chicos para sostener el proyecto familiar.

"Fue una locura. Viajábamos los viernes a la tarde y nos volvíamos los domingos", recuerda Laly Cañas.

El amor de Javier Dellamaggiore y Laly Cañas se multiplica en sus hijos Mariano y Antonella y en la pequeña Emma.

El amor de Javier Dellamaggiore y Laly Cañas se multiplica en sus hijos Mariano y Antonella y en la pequeña Emma.

Pero al mismo tiempo advierte: "Cada uno tiene que hacer lo que le parece bueno para su crecimiento. Darnos nuestro espacio y respetar las decisiones de cada uno es fundamental".

La receta de un amor sin secretos

Al repasar más de 4 décadas juntos, el periodista reflexiona sobre la dinámica cotidiana que los mantuvo unidos sin mayores turbulencias: "La clave para casi 45 años de matrimonio es en principio quererse. Si uno se quiere, las otras cosas se acomodan. Hay que respetarse los tiempos, entenderse y ceder los espacios".

Por su parte, Laly enfatiza la importancia de la comunicación sin filtros para evitar resentimientos: "Somos personalidades diferentes, creo que hay que decirse todo y no guardarse nada. Lo fundamental es ser coherente con lo que uno dice y con lo que uno hace".

A lo que Javier agrega: "Siempre fuimos nosotros, desde el momento que nos casamos, que empezamos una vida de pareja. Siempre fuimos nosotros dos y los chicos, después se sumó la nieta. Es todo lo que hay. Entonces nos acostumbramos a ese núcleo chico y así nos movemos, no necesitamos nada más".

El periodista de Radio Nihuil y su esposa cumplieron el sueño de recorrer Europa y visitar el Vaticano.

El periodista de Radio Nihuil y su esposa cumplieron el sueño de recorrer Europa y visitar el Vaticano.

Para Javier, la figura de su mujer resulta indispensable para mantener el equilibrio emocional en la vorágine periodística. "Cuando estoy demasiado chiflado y loco, no hay nadie para bajarme o calmarme o hacerme reaccionar que no sea Laly. Ella me baja a la tierra en algunas situaciones en que me pongo demasiado intenso", confiesa el conductor.

Esa complicidad absoluta los convirtió en un núcleo pequeño pero inquebrantable que hoy disfrutan junto a sus dos hijos y su nieta de 5 años, Emma.

Entre mates y álbumes de fotos familiares, Javier y Laly repasan su historia de amor.

Entre mates y álbumes de fotos familiares, Javier y Laly repasan su historia de amor.

A Laly le sale de forma espontánea reconocer en su esposo la generosidad: "Es lo que más me conmueve de él, apoya todas mis ocurrencias, es muy compañero y generoso. Ahora va al gimnasio conmigo para alentarme a que no lo deje porque sabe que no me gusta. Tener al lado una persona tan generosa, que te cuide y te acompañe, eso es invaluable".

Un sueño cumplido en el Vaticano

Con los años y el trabajo cumplido, la pareja dio rienda suelta a su pasión por la aventura, sumando travesías en moto hasta Machu Picchu o Brasil, e itinerarios en camioneta hasta Ecuador.

Sin embargo, quedaba un anhelo pendiente entre ellos para sellar su historia de amor: recorrer Europa y coronar el viaje en el corazón de la cristiandad.

Este año alcanzaron ese sueño, y mientras caminaban por la majestuosa Basílica de San Pedro en el Vaticano, Laly decidió impulsar la idea que venía gestando desde el inicio del itinerario: pedir la bendición de sus alianzas tras 44 años de casados.

El amor que recorrió años y kilómetros hasta llegar al Vaticano

Ambos aclaran que no son fieles practicantes de la Iglesia Católica pero sí creyentes, y vivir ese momento en el Vaticano los emocionó hasta las lágrimas.

En un rincón a la derecha del altar central, la pareja se encontró con el Padre Marcos, quien abrió la puerta del confesionario para recibirlos en medio del silencio absoluto del templo.

"Fue un momento bastante particular, maravilloso. Nos dio una bendición para la familia y unos regalitos del Vaticano que trajimos", relata el conductor de Radio Nihuil.

Javier Dellamaggiore lleva 30 años en el aire de Radio Nihuil. Es cordobés y en Mendoza desarrolló casi toda su carrera.

Javier Dellamaggiore lleva 30 años en el aire de Radio Nihuil. Es cordobés y en Mendoza desarrolló casi toda su carrera.

Y Laly aporta todavía conmovida por la experiencia: "El Padre Marcos le puso una onda hermosa, nos decía 'tantos años juntos, qué lindo que lo puedan hacer'. Fue un momento muy mágico".

De esta forma, aquella historia de amor que comenzó entre bailes de pueblo y un engaño revelado selló su consagración en la plaza San Pedro del Vaticano, con el corazón intacto y la miradas puestas en su próximo objetivo en moto: recorrer la Ruta 40 hasta Ushuaia.

En pocas palabras

  • Historia de amor: El conductor Javier Dellamaggiore y Laly Cañas celebraron casi 45 años de matrimonio con una bendición de anillos en el Vaticano.
  • Origen y desafíos: Su relación comenzó en un baile de pueblo en 1978, superando obstáculos y mudanzas al casarse en 1982.
  • Viaje soñado: El matrimonio cumplió un anhelo al visitar Europa y recibir la bendición católica en la Basílica de San Pedro.
Resumen generado por Thinkindot AI

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