El deporte puede ir más allá de una disciplina, puede ser un refugio de resiliencia y una verdadera lección de vida. Martín Raúl Helder, con 65 años recién cumplidos, tomó una enfermedad como punto de partida a la superación que lo lleva hoy a representar a Mendoza en un triatlón internacional.
A los 65 años Martín Helder representará a Mendoza en un triatlón en Colombia
El exbasquetbolista enfrentó un problema de salud abrazando la bicicleta, el running y la natación. Ahora competirá en un triatlón en Colombia
Su recorrido no estuvo exento de tropiezos ni de momentos difíciles: tras tener que alejarse del básquet por severas operaciones en sus rodillas y enfrentarse tiempo después a un diagnóstico de diabetes tipo 2, encontró en el esfuerzo físico la mejor medicina para salir adelante.
Lejos de dejarse vencer, Helder transformó la adversidad en impulso, aferrándose al ciclismo, integrándose luego con emoción a las maratones de calle y coronando finalmente su vocación en el exigente mundo del triatlón.
De la pasión por el básquet a competir de grande en un triatlón
Durante su juventud, el mendocino Martín Helder vivió para y por el básquet con una entrega absoluta. Se formó en las divisiones inferiores del Club Atenas de Mendoza hasta llegar a disputar minutos valiosos en la Primera División, compartiendo cancha con grandes referentes de la época.
Tiempo después, una lesión interrumpió ese tramo inicial pero su amor por la pelota naranja lo llevaría más tarde al Club San José. Allí completó una carrera memorable que se extendió hasta sus 30 años, viviendo noches de gloria con estadios colmados, campeonatos locales, torneos argentinos y hasta participaciones en certámenes mundiales de categoría senior.
"Ahí en el club de San José hago casi toda la carrera hasta los 30 años, salíamos campeones, llenábamos cancha, créeme", recuerda con una mezcla de orgullo y nostalgia.
No obstante, el desgaste físico que le provocaba ese deporte terminó pasando factura. Las cirugías reconstructivas y un infarto en una de sus rodillas le impidieron volver a pisar el parqué, dejándolo en una inmovilidad dolorosa y desconcertante. "No podía ni caminar, y para recuperarme tomé la bicicleta, así seguí avanzando", relata.
Fue en ese instante crítico cuando el espíritu de superación volvió a encenderse. Para evitar el impacto articular, tomó la bicicleta como una vía de escape y rehabilitación. Poco después, durante los chequeos médicos anuales, llegó una noticia que reconfiguró por completo su mapa cotidiano: padecía diabetes tipo 2.
El diagnóstico exigió en Martín un cambio radical de hábitos, alimentación consciente y bajar de peso que se volvió indispensable para dar batalla a una enfermedad silenciosa que exige constancia diaria.
Lejos de amedrentarse, y como le enseñó su carrera de profesorado de Educación Física, Helder entendió la situación no como un freno sino como una llamada de atención para mantenerse de pie.
Redobló las pedaleadas, caminó incansablemente y, al ver la alegría contagiosa de los corredores en la Maratón Internacional de Mendoza (MIM), se animó a dar el salto a la carrera a pie, completando sus primeras pruebas de 21 kilómetros.
La resiliencia al agua y las grandes metas que le dio el triatlón
La chispa del reto máximo prendió hace menos de dos años. Atraído por la complejidad del triatlón, y con más de 60 pirulos encima, Martín Helder encaró su primera experiencia en el Dique Potrerillos a bordo de una modesta y pesada bicicleta de mountain bike, nadando 750 metros en esas aguas y completando el circuito a pura fuerza de voluntad.
"Arranqué con una bicicleta mountain bike en Potrerillos. La bici no era con cuadro de acero, era sumamente pesada, pero lo hice igual; nadamos en el Dique Potrerillos 750 metros, 5 kilómetros corriendo y 20 kilómetros en la bicicleta. Lo disfruté y así me fui enganchando", comenta a Diario UNO.
Aquella vivencia lo enamoró por completo. Más tarde vinieron competencias exigentes como el triatlón del Parque de Montaña con el ascenso al Cerro La Llorona, un meritorio segundo puesto en su categoría durante la edición 40° aniversario del Triatlón Vendimia -tras invertir sus ahorros en una bicicleta de carbono y entrenar sin descanso durante sus vacaciones- y la culminación con éxito de su primer Ironman en Gualeguaychú en octubre del año pasado.
Su impecable rendimiento en las pruebas de clasificación organizadas por el Club Regatas le permitió acumular el puntaje necesario para ubicarse en lo más alto del ranking y sellar su pase a la Gran Final Internacional de Triatlón Topman 2026.
Muchas horas de entrenamiento para la competencia
La cita tendrá lugar los días 3 y 4 de octubre en el impactante entorno natural de Playa Juncal, en Neiva (Colombia).
Allí, representando a Mendoza, Martín se enfrentará a atletas de toda Latinoamérica en una prueba de distancia olímpica que contempla 1.500 metros de natación en la laguna, 40 kilómetros de ciclismo técnico y 10 kilómetros de pedestrismo. Estima no demorarse más de 3 horas.
"En el triatlón Ironman de Gualeguaychú tardé 4 horas, tengo que tratar de bajar ese tiempo", dice. Y para eso en este tramo final refuerza los entrenamientos.
Mantener semejante nivel de exigencia a los 65 años requiere un compromiso casi sagrado. Con el título de profesor de Educación Física y su labor como corredor público inmobiliario a cuestas, Martín Helder divide sus días con un rigor admirable.
Entrena tres veces por semana cada disciplina, metiéndose a la pileta a las 7.30 de la mañana para pulir la técnica de nado en el Club Obras Sanitarias bajo la guía de Alejandro Beinat; sumando kilómetros a pie junto a sus entrenadoras Susana Padilla y Romina Centeno, y realizando extensos recorridos sobre ruedas en solitario hacia la zona de Cipoletti o la Penitenciaría, apoyándose en la autogestión y el aprendizaje continuo que le dan los videos en YouTube.
Triatlón: un trabajo mental y el abrazo de la comunidad
En las palabras de Helder se trasluce la enorme diferencia entre la dinámica colectiva del básquet y la introspección que demanda el triatlón.
Como todo deporte en equipo, en la cancha el aliento de los compañeros sostiene los momentos de flaqueza; en el agua o sobre la cornisa de una montaña, en cambio, la batalla es puramente mental y personal.
Se trata de sostener el ritmo cuando el cansancio aprieta, gestionar la mente en cada subida o bajada y encontrar en el fuero interno las razones para no bajar los brazos. Es una filosofía de resistencia que él aplica de manera natural al día a día, enseñando que ante cualquier obstáculo vital la clave radica en no abandonar.
"El básquet es un trabajo de apoyo permanente, grupal. Cuando a lo mejor no te salen a vos las cosas, les sale a otro compañero... En esto del triatlón sos vos solo. Es tu propósito, es sentirte que podés hacerlo y directamente depende de vos", considera sobre la fuerza interna que debe aplicar en cada etapa de la competencia.
No obstante, el deportista aclara que este sueño no se camina en solitario. Martín rescata con emoción el pilar afectivo que representa su familia: el sostén de su esposa, María Eugenia Orozco, directora de una escuela primaria con quien comparte la pasión por el deporte y juntos practican running.
También cuenta con la compañía de sus hijos Francisco y Martín, este último viajará a su lado a territorio colombiano como apoyo incondicional.
A su vez, el proyecto se vuelve posible gracias a la articulación con instituciones y marcas que creyeron en su mensaje de superación, como la Municipalidad de Luján de Cuyo, el Colegio de Corredores Públicos Inmobiliarios de Mendoza, el gimnasio del Club de Chacras, Gestoría Gervilla-Aruani e Indumentaria Togo 8.
Un desafío cuyo mensaje excede lo deportivo
Más allá de los tiempos o los puestos en el podio, la travesía de Martín Helder trasciende el plano competitivo.
Para este atleta mendocino, nadar, pedalear y correr a esta altura de la vida se ha convertido en un auténtico "mimo al alma".
Se trata, en definitiva, de una victoria cotidiana sobre los problemas de salud y una bandera de esperanza para los adultos mayores.
La historia de Martín Helder se interpreta como un testimonio vivo de que nunca es tarde para reinventarse, romper los prejuicios de la edad y perseguir metas con el corazón puesto en cada paso del camino.
En pocas palabras
- Martín Helder: A los 65 años, el exbasquetbolista representará a Mendoza en un triatlón internacional en Colombia tras superar problemas de salud.
- Transición deportiva: Al dejar el básquet por lesiones y ser diagnosticado con diabetes tipo 2, Martín encontró en el ciclismo, running y natación su nueva vocación.
- Próximo desafío: Competirá en la Gran Final Internacional de Triatlón Topman 2026 en Neiva, Colombia, en una prueba de distancia olímpica.













