Lo que comenzó como una herramienta terapéutica para poner en palabras vivencias complejas terminó convirtiéndose en la génesis de "Sin piel", el primer libro de poesía publicado de Sealiah Zumbo.
Con solo 19 años publicó un libro de poemas: "Quise transformar el dolor en arte"
La mendocina Sealiah Zumbo debuta con el libro "Sin piel" nacido en terapia. Aquí explica cómo su experiencia en el diván la llevó a convertirse en poeta
La joven mendocina de 19 años, estudiante de Derecho en la UNCuyo y formada en comedia musical, presenta una obra íntima impulsada por la necesidad de canalizar emociones y construir un espacio de empatía.
Bajo el sello de Editorial Dunken, el poemario aborda temáticas profundas como la violencia psicológica, la pérdida de identidad, la reconstrucción personal y la búsqueda de límites en los vínculos afectivos. Cada uno de los poemas cuenta una historia singular que, leída en secuencia, teje un relato continuo sobre la resiliencia y la transformación del dolor en expresión literaria.
El libro incorpora ilustraciones realizadas a mano por la propia autora, concebidas para representar la diversidad y reforzar la conexión con las lectoras.
Con una tirada inicial de 200 ejemplares físicos que llegarán a las librerías durante este mes, "Sin piel" ya se encuentra disponible en plataformas digitales como Amazon, Kindle, Google Play y en formato audiolibro.
El libro de la joven en el máximo encuentro literario del país
La agenda de la joven escritora incluye presentaciones en espacios culturales y cafés locales, como la cita del 29 de septiembre a las 21 en Lobopollito, donde realizará lecturas acompañadas en el piano por su hermano, el compositor Pablo Zumbo.
Al mismo tiempo, la poesía de Sealiah Zumbo proyecta su arribo a la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires durante la próxima edición.
Aquí, la joven autora que cursa el segundo año de la carrera de abogacía repasa la génesis de su libro, el proceso de escritura que surgió sin planificarlo en terapia y su mirada sobre la poesía como refugio para las mujeres.
Los orígenes creativos y la terapia
-¿Cómo se fue dando escribir poemas en tu corta vida?
-Toda mi infancia y en la escuela secundaria hice comedia musical, bailaba, aprendía a actuar, entrenábamos en el Teatro Independencia o en otros estudios de la provincia. Había algo que me conectaba un montón con la poesía, que era cuando teníamos que improvisar y me quedaba sin letra, ahí usaba poesías.
Porque la poesía siempre estuvo muy presente en mi vida por mi mamá, que es fanática de Pablo Neruda. Entonces siempre fui una lectora pero nunca me imaginé que esto me iba a suceder, escribiendo un libro en tan poco tiempo.
Descubrí que sabía escribir poesía en octubre del año pasado, todo fue muy reciente y muy rápido, y lo descubrí en terapia. Mi psicóloga lo encontró como herramienta en terapia para yo poder expresar o poner en palabras cosas que a veces en 40 minutos de la sesión no llegaba a concretar la idea.
Respondiendo a las preguntas de la terapia surgía esta creatividad, símbolos, metáforas. Fue mi psicóloga a la que le dedico mi libro, la que me dijo que le encantaban mis poesías y me animó a publicarlas, porque veía que escribía con tanta empatía, honestidad y autenticidad que muchas personas podrían sentirse identificadas.
Poco a poco, cuando me dio el alta, me animé a hacer un poemario. En tres meses logré concretar un manuscrito. Quería que no fueran poemas sueltos sino que contaran una historia. Esa historia está contada en poemas, es decir, que cada poema tiene un inicio y un final pero cuando lo leés de inicio a fin relata la historia. Esa fue mi idea original, quería que cualquier lector se pudiera sentir identificado.
Mi prólogo inicia con: "Hola, lectora, hola lector", porque buscaba una gran visibilización de la mujer. Al estar escritas todas las poesías en primera persona, que es el modo con lo que me identifico para narrar, parece autobiográfico pero no lo es tanto.
La identificación, el género y la resiliencia
-Apuntás a eso, al género femenino, a la mujer... de ahí la temática de los poemas...
-Exacto. Hice algún que otro dibujo, son mujeres distintas con cortes de pelo distintos, dibujadas por mi propia mano, que fueron escaneadas y están tal cual como las dibujé en el poemario. Hice esos dibujos con personajes femeninos con diferentes cuerpos, caras, pelos, para que todas nos sintamos identificadas.
Apunto más a un público femenino, no porque considere que los hombres no se pueden sentir "sin piel", porque la vulnerabilidad, el dolor, las heridas no tienen género. Pero el libro surge por aquellas mujeres que en mi vida me enseñaron la valentía y la resiliencia.
Somos las que más nos sensibilizamos o a las que más nos llegan esos aspectos de violencia de los que hablo en algunos poemas. Mi personaje en este poemario es una mujer que sufre en algún punto la violencia y ella corta con eso. Hay un poema que se llama "Cómo me hago bandera", porque ella no se sabe poner límites al inicio en cualquier vínculo, ya sea familiar, de pareja o de amigos. Interpela cómo esa mujer se nombra por primera vez valiente a sí misma.
-Se nota una madurez en tu relato con apenas 19 años para tratar temas que no salen fácilmente a la luz...
-Sí, ese era mi objetivo. Considero que hay un montón de libros de autoayuda, pero no quería hacer un libro de autoayuda, quería transformar mi dolor en arte.
Soy estudiante de segundo año de Derecho en la UNCuyo, no estudio Psicología ni Psiquiatría; lo que hice fue transformar el dolor en arte con mi capacidad y creatividad de palabras.
El arte en la escena y en la familia
-¿Seguís con la comedia musical?
-Cuando terminé la Secundaria también terminé comedia musical, cerré esos dos ciclos juntos y me concentré mucho en la facultad, porque amo el Derecho. Pude retomar lo artístico con este libro. Voy a aprovechar lo que aprendí de teatro para hacer lecturas recitando mis propias poesías, en mis redes sociales ya lo hago y ahora también lo haré en cafés o bares donde ya tengo algunas fechas de presentación.
-¿Tenés algún antecedente familiar en la literatura o el arte?
-Mi mamá es abogada, pero toda mi familia materna tiene algo artístico: han sido grandes bailarines de Vendimia, mis tíos, mis primos, y mi hermano es músico y es quien me acompaña en las lecturas. Cuando yo recito él toca el piano.
Siempre nos ha inundado el arte. Mi hermano se llama Pablo Zumbo, es un gran compositor y pianista de Mendoza, tiene 36 años y es mi compañero; él me allanó el camino y rompió esquemas en mi casa.
-¿Ese dolor que está allí en tu libro es por algún evento en particular que experimentaste o es la vida misma?
-La vida es un eterno duelo. Pero hay algo característico en mí y es que ante cualquier mínima situación, detalle, pensamiento o anécdota que alguien me contó, creo una poesía. El libro finaliza con unos poemas de amor y no significa que se los dedico a un novio sino que puedo crear esa historia gracias a la empatía hacia el otro y a la sensibilidad que me inspira a escribir.
En pocas palabras
- Sealiah Zumbo: Joven mendocina de 19 años debuta con su primer libro de poesía "Sin piel", nacido de un proceso terapéutico.
- Temáticas y arte: El poemario aborda violencia psicológica y resiliencia, incluyendo ilustraciones de la autora y está disponible en formato físico y digital.
- Proyecciones: La obra será presentada en espacios culturales y tiene confirmada su participación en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires del año que viene.






