Historias

Fue reconocida como docente inspiradora del país y ahora cumple el sueño de publicar un libro infantil

Paula Savio publicó La momia de colores, un cuento nacido de sus experiencias en el aula que habla de amistad, inclusión, empatía y amor propio

Paula Savio conoce bien, como docente, ese momento en que el ruido de un aula empieza a apagarse. Los chicos dejan de hablar entre ellos, abandonan por un rato los movimientos inquietos y se quedan atentos a cada palabra. Ella empieza a contar un cuento y algo cambia: ya no son solamente alumnos escuchando a su maestra, sino protagonistas de una historia que cada uno interpreta a su manera.

Paula Savio fue docente inspiradora y hoy publicó su primer libro infantil.

Paula Savio fue docente inspiradora y hoy publicó su primer libro infantil.

Hace años que Paula escribe cuentos para sus alumnos. Algunos nacieron porque necesitaba abordar una temática puntual; otros, simplemente, porque quería transmitir un valor, abrir una conversación o generar un espacio de reflexión. Pero esta vez uno de esos cuentos salió del aula, creció y terminó convertido en un libro.

Se llama La momia de colores y Paula no solo lo escribió: también decidió producirlo y editarlo de manera independiente. Detrás de la historia de una criatura envuelta en vendas hay una historia bastante más personal, la de una docente que durante mucho tiempo fue dejando sus propios sueños para después hasta que un día decidió hacer algo distinto.

La docente inspiradora que cumplió el sueño de escribir un cuento

“Con el tiempo entendí que los adultos también vamos poniéndonos nuestras propias vendas”, cuenta Paula. Las compara con las rutinas, las responsabilidades, el trabajo, la maternidad y todos esos roles que se van acumulando hasta conseguir que aquello que uno desea quede siempre para más adelante.

“Creo que en algún momento de mi vida también tuve que aprender a reconocer esas vendas que me apretaban y encontrar el valor para soltarlas”, dice.

Quizás por eso siente tanto cariño por la protagonista de su cuento. La Momia vive sola, es gruñona y tiene unos enormes ojos rojos que parecen estar siempre enojados. En una ciudad lejana y escondida viven todos los monstruos que los chicos pueden imaginar, alegres, juguetones y divertidos. Todos menos ella.

Hasta que aparece una pequeña Fantasmita y, con ese encuentro, empieza a descubrirse que aquello que se ve por fuera no siempre cuenta lo que ocurre por dentro.

¿Qué habrá detrás de esos ojos?

La pregunta atraviesa el cuento y también explica buena parte de la mirada de Paula como docente. La historia habla de amistad, inclusión, empatía y amor propio, pero sobre todo invita a mirar un poco más allá de las apariencias. Porque detrás de una mirada triste, de un enojo o de una actitud que cuesta comprender puede haber alguien que necesita ser escuchado o acompañado.

No es una preocupación nueva para esta maestra mendocina. En 2024, Paula había sido reconocida como una de las docentes inspiradoras del país, después de quedar entre las tres educadoras distinguidas en el concurso Docentes que inspiran, organizado por Clarín y Zurich. En ese momento trabajaba en una escuela rural de Guaymallén y había logrado que el 95% de sus alumnos terminara el ciclo alfabetizado.

Una propuesta docente que terminó con casi todos los chicos alfabetizados

Su propuesta partía de una idea que sigue apareciendo ahora, aunque convertida en literatura: no todos los chicos aprenden de la misma manera ni al mismo ritmo. Paula había armado grupos de acuerdo con las competencias de cada estudiante y trabajaba desde el juego, el arte y la educación emocional. El resultado fue contundente: todos tuvieron avances y el 95% terminó alfabetizado.

“Mis clases apuntan a una forma lúdica, de vivencias, de descubrimiento del aprendizaje y apropiación, con el objetivo principalmente de la alfabetización y la educación emocional”, decía entonces.

Ahora esas mismas preocupaciones aparecen escondidas entre monstruos, fantasmas y vendas.

Un libro que deja moralejas y que nace de lo que sucede en el aula.

Un libro que deja moralejas y que nace de lo que sucede en el aula.

Paula sabe lo que significa que un cuento pueda abrir una puerta. Le encanta observar qué ocurre cuando empieza a narrar: los chicos se dejan llevar, sus expresiones cambian y cada uno comienza a apropiarse de lo que escucha. Para ella, además, el cuento nunca termina necesariamente cuando llega la última página. Muchas veces viaja hasta las casas, vuelve a contarse en familia y adquiere un significado diferente para cada niño.

“Cuando escribo, siento que también vuelvo a ser niña”, cuenta. Escribe intentando mirar los detalles con ojos de chico, recuperar esa capacidad de maravillarse y, desde ahí, construir una historia que pueda generar algo en quien la recibe.

La momia de colores nació justamente de esa manera. Pero convertirla en libro fue otra historia.

Buscó editoriales, títulos y respuestas hasta llegar a su primer cuento infantil

Paula buscó editoriales y recibió distintas respuestas. Algunas no estaban incorporando nuevos títulos; otras directamente le dijeron que no, incluso antes de que pudiera enviar el cuento. También encontró propuestas que, desde lo económico, resultaban difíciles de afrontar.

Hasta que apareció una frase sencilla de su marido, después de acompañar todos sus intentos: “Lo hacemos nosotros”.

Al principio Paula ni siquiera lo tomó como una posibilidad real. Después empezó a investigar. Buscó materiales, comparó costos, aprendió procesos que desconocía, probó, se equivocó y volvió a intentar. De a poco, aquella idea que parecía demasiado lejana comenzó a tomar forma hasta convertirse en la primera edición de La momia de colores.

Paula buscó editoriales y recibió distintas respuestas. Algunas no estaban incorporando nuevos títulos; otras directamente le dijeron que no, incluso antes de que pudiera enviar el cuento. También encontró propuestas que, desde lo económico, resultaban difíciles.

Paula buscó editoriales y recibió distintas respuestas. Algunas no estaban incorporando nuevos títulos; otras directamente le dijeron que no, incluso antes de que pudiera enviar el cuento. También encontró propuestas que, desde lo económico, resultaban difíciles.

En el camino apareció Damián Gutiérrez, el ilustrador del libro. Él trabaja en otro rubro, pero siempre había tenido el deseo de ilustrar. Paula tenía las historias y él quería darles vida a través de las imágenes. Se pusieron a trabajar juntos, intercambiaron ideas y cuidaron cada detalle para que las ilustraciones también contaran una parte de lo que sucedía en el texto.

Y así, casi como una de las propias enseñanzas del cuento, dos personas que tenían un deseo decidieron dejar de postergarlo.

El libro también tiene sus propios “fantasmitas”, como los llama Paula. Uno de ellos es su mamá, una docente jubilada que años atrás fue quien prácticamente la empujó a entrar en la escuela. Paula se resistía a cubrir una vacante para una materia de Bellas Artes en El Carrizal porque era una escuela alejada y eran pocas horas. Su mamá insistió hasta convencerla.

Aceptó y se enamoró de la docencia.

Aquella decisión terminó llevándola por distintas modalidades y áreas de la educación, incluida la educación especial, hasta construir una mirada que ella misma define como integral. En 2024, cuando recibió el reconocimiento nacional, destacaba precisamente que el trabajo docente nunca es solitario y que detrás de los resultados están también los compañeros, las familias, la escuela y la comunidad.

Un cuento infantil que habla del amor, la amistad y la inclusión

Ahora reconoce a su mamá en otra parte de su camino. Dice que, a través de su mirada llena de amor, aprendió a mirarse de la misma manera, a reconocerse, valorarse y confiar en sí misma.

También está su esposo, el que aquella vez dijo “lo hacemos nosotros”, y su hija Ania, a quien describe como alguien que les envuelve de color los días.

Tal vez por eso La momia de colores sea, además de un cuento infantil, una pequeña declaración de principios. Habla de mirar al otro antes de juzgarlo, de aceptar las diferencias, de escuchar y acompañar. Pero también de algo que los adultos solemos olvidar mientras intentamos que todo funcione: que nuestros propios sueños también necesitan un lugar.

El cuento habla de mirar al otro antes de juzgarlo, de aceptar las diferencias, de escuchar y acompañar.

El cuento habla de mirar al otro antes de juzgarlo, de aceptar las diferencias, de escuchar y acompañar.

Paula decidió que ya no quería aceptar el “no” como respuesta. Que sus proyectos también merecían espacio. Y que aquella historia que durante tanto tiempo había vivido en su cabeza podía convertirse en algo concreto, algo que un chico pudiera abrir, leer y llevarse a su casa.

A pocos días del Día del Maestro, la historia tiene una vuelta de tuerca inesperada. Paula Savio ya había sido reconocida por inspirar a sus alumnos. Ahora, sin proponérselo, parece haber aprendido otra forma de inspirar: la de demostrar que nunca es demasiado tarde para sacarse una venda, volver a mirar lo que uno quiere y animarse, finalmente, a empezar.

En pocas palabras

  • Docente Paula Savio: publicó "La momia de colores", un cuento infantil sobre amistad e inclusión.
  • Experiencia docente: el libro nació de sus vivencias en el aula con alumnos y maestras.
  • Sueño cumplido: autoprodujo y editó el libro tras ser reconocida como docente inspiradora.
Resumen generado por Thinkindot AI