Análisis y opinión

El golpe de efecto de Lousteau obliga a Cornejo y a los gobernadores de la UCR a un reseteo

Cornejo y el resto de los gobernadores de la UCR exigen "una UCR moderna". Lousteau, titular del radicalismo, quiere volver "a los principios históricos de esta fuerza"

Martín Lousteau dio un golpe. De efecto, claro, pero golpe al fin. El actual presidente de la UCR nacional hizo una de esas cosas aparatosas que le fascinan a algunos personajes de la política. Valga el ejemplo de Máximo Kirchner cuando votó en contra del acuerdo de la Argentina con el Fondo Monetario Internacional propuesto por su propio gobierno. El hijo de Cristina creyó que eso lo iba a posicionar a futuro como un político visionario del campo popular.

Lousteau parece haber hecho en estos días algo similar al votar en el Senado de la Nación en contra del DNU de Javier Milei sabiendo que una mayoría de los radicales, en particular los gobernadores de su partido, había pedido a sus legisladores votar a favor como una muestra de acompañamiento a La Libertad Avanza, un partido todavía sin andamiaje legislativo (pero con apoyo popular) que aguardaba el aval de macristas, radicales y peronistas republicanos.

Ahora Lousteau, como Máximo hace dos años, votaron esencialmente para recibir el beneplácito de su tribuna, sin preocuparse por la opinión de los ciudadanos de a pie. Los gobernadores radicales y la mayor parte de sus legisladores dicen no haber sido consultados por Lousteau antes de que éste sacara un documento severo y crítico sobre el gobierno de Javier Milei. Además, el comunicado no tiene ninguna consideración o intento de acercarse a una opinión tibiamente conciliadora con la Administración nacional.

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Martín Lousteau, el ruludo.

Martín Lousteau, el ruludo.

El ruludo

Hasta ahora la actuación política más famosa del ruludo Lousteau seguía siendo la de haber sido ministro de Economía de Cristina Kirchner al inicio de la primera presidencia de la dama. Ella y éste economista armaron por entonces un sonoro revuelo a través de un alocado aumento de las retenciones a los productores del agro, lo que dio lugar a lo que se llamó "la guerra del campo".

Fue una reacción social que marcó aquella gestión kirchnerista y terminó eyectando del gobierno al propio Lousteau y al entonces jefe de Gabinete Alberto Fernández. Aquel episodio posicionó al vicepresidente Julio Cobos como el funcionario que puso un poco de cordura a ese mambo con su famoso "mi voto no es positivo" con el que desarmó la madeja y rompió su sociedad con los Kirchner.

Lousteau ingresó a la UCR en 2017 luego de haber pasado por el peronista Frente para la Victoria, por UNEN y Energía Ciudadana hasta concluir en el grupo Evolución con el que entró formalmente al partido de Alem.

Ha tenido la habilidad de trabajar finito para hacer pie en los organismos más importantes de la UCR: primero para que lo aceptaran como candidato a jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (que no logró) y luego para hacerse del partido en CABA y de armar una sociedad política con Gerardo Morales quien fue titular del Comité Central nacional de los radicales hasta diciembre pasado.

Lo concreto es que Lousteau se ha plantado frente a los gobernadores de su partido con una posición de formatos principistas ("hay que volver a las ideas históricos de esta fuerza") que busca retrotraer al radicalismo a lo que era antes de 2015, año en que se sumó a Cambiemos con los macristas y los seguidores de Carrió y que significó la vuelta de la UCR a la política en primera división tras la hecatombe que dejó la caída de Fernando De La Rúa

Rebote en Mendoza

En lo que concierne específicamente a Mendoza, la movida de Lousteau, que según Milei es "un camaleón que ha perdido todas las elecciones y en el que no se puede confiar", ha dejado a Alfredo Cornejo en una posición muy incómoda.

Es que el libreto del marido de la actriz Carla Peterson y cultor del porteñismo partidario no coincide para nada con el entramado político que el gobernador mendocino venía tejiendo pacientemente -junto a otros gobernadores radicales en Causa Federal- para sostener críticamente a Javier Milei hasta que el país quede medianamente consolidado tanto política como económicamente.

La posición de Cornejo es que ese tipo de actitudes políticas de consenso que pregonan los gobernadores es el que también busca la ciudadanía, sobre todo la gente del común que simpatiza con el radicalismo y que está harta de los fracasos de gestión del populismo kirchnerista..

Lucha de relatos

Lo cierto es que el misil de Lousteau ha terminado cayendo en territorio del Pacto de Mayo que había lanzado Milei y que los gobernadores radicales, del PRO y algunos peronistas, venían trabajando para que el proyecto no fuera totalmente libertario sino que también contuviera aspectos de un liberalismo más republicano y duradero.

Todo indica que ahora habrá una lucha de relatos entre los radicales de Lousteau, inesperados cultores del antiguo testamento yrigoyenista y de palabras intransigentes como "innegociable" y, por el otro lado, de gobernadores que reclaman "una UCR moderna" y que piden nuevas formas de hacer política que, sin salirse del terreno de la ética, estén más cercanas al sentido común.

Esos mandatarios saben que se han convertido en una especie de llave para destrabar leyes, tanto en el Senado como en Diputados y quieren hacerlo valer, Para eso, claro, apuestan a que el Presidente libertario no pueda despreciar el tener que pactar con los radicales.

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