Editorial Lunes, 22 de octubre de 2018

Turbulencia preelectoral

El 2019 se acerca y la constante son las rupturas, desconfianzas y encuestas. Construir candidatos no es fácil.

El 2019 está a un paso y el presente turbulento de la Argentina, de la política de este país, se ha trasladado a los partidos y a las alianzas, donde no sólo se discute sobre economía, inflación, el Presupuesto y las causas por corrupción que se investigan en la Justicia, lo que se discute también, sobre todo, es la conformación de poder, las perspectivas para las elecciones del año próximo, y el panorama termina abriendo cada vez más el abanico con el tiempo que se acota para cualquier estrategia.

Rupturas, desconfianzas y encuestas. Unos que se miden, otros que se proyectan y más de uno que sorprende. Jugadas personales y corporativas.

Vemos cómo, a nivel nacional, Cambiemos intenta sobrevivir a los arranques de Elisa Carrió, quien tira de la cuerda mostrando el poder de su imagen, amenaza con irse y potencia a sus legisladores; mientras tanto el radicalismo titubea en afirmarse como interna del PRO, aunque avisa que quiere más (en el reparto) y que una de las opciones estaría en las PASO.

En este contexto, el Presidente se asume cada vez más como un reconocedor de debilidades cuyo único potencial es tener un techo un poco más alto que el de su potencial rival: Cristina Kirchner.

Por su parte, el peronismo sacó a sus figuras a rearmar el partido, para algunos el judicializado kirchnerismo en un límite, para otros lo es el gobernador salteño, Juan Manuel Urtubey; mientras que el que logra capitalizar las alianzas extrapartidarias y armar la agenda es el sindicalismo, manejado por el clan Moyano.

En Mendoza las cosas no reflejan el mismo panorama: la imposibilidad de reeleción de Cornejo les abrió el juego a varios referentes de Cambia Mendoza, generando una fuerte tensión en el frente y en el mismo radicalismo; mientras que otros, los menos y vinculados a la centroizquierda, están cada vez más cerca de salir de la alianza gobernante.

Acá, en la provincia, a diferencia de la constante nacional, el kirchnerismo se va consolidando como la minoría más fuerte y organizada dentro del peronismo y el único sector con posibilidad de "reunir la tropa". También son estos los que reconocen estar lejos de su piso, con pocas figuras de peso electoral, y más allá de que hablan de trabajar para volver a gobernar, saben que tendrán que competir con otras fuerzas para no perder la primacía opositora en la Legislatura.

El tiempo avanza y las incertidumbres también.

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