Editorial Lunes, 8 de mayo de 2017

Potrerillos: el túnel sí. ¿Y el Perilago?

La discusión sobre las márgenes del dique se ha dado con todos los matices en las últimas gobernaciones.

Estiman que antes de fines de año, algunos meses menos de lo establecido en el plan de obras firmado, estará terminado el túnel que unirá Cacheuta con Potrerillos, obra que ya está al 50%. Se trata del enlace de dos villas de montaña claves para el desarrollo turístico de Mendoza, sobre todo por lo que significa el dique Potrerillos, tanto para los visitantes como para el turismo local.

Hace rato que el dique ya se llenó y todavía, después de décadas, no logran ponerse de acuerdo en cómo explotar, desarrollar y embellecer las márgenes del imponente lugar.

Hidráulica, Irrigación, Ambiente, Energía, Agroindustria, Turismo, Deportes son algunas de las áreas del Estado que sumadas a las comunas de Las Heras y Luján están involucradas en forma directa con el lugar, y son los que aportan los elementos disonantes que demoran un acuerdo sobre las obras y el ordenamiento de las cientos de hectáreas, de terrenos tanto públicos como privados.

En los últimos años se ha tratado, votado y dado marcha atrás tanto con la conformación y funcionamiento de un ente regulador, como con el perfil de desarrollo que tendrá el Perilago.

La discusión se ha dado con todos los matices posibles durante las últimas cinco gobernaciones provinciales; tampoco faltan los proyectos que profesionales trabajaron para idear ese entorno ideal en las márgenes del dique.

Este monumental y necesario espejo de agua, clave para la regulación del recurso hídrico del oasis oeste de la provincia, es además un atractivo turístico que para muchos podría generar un polo de inversiones y de nuevos productos, hay quienes se animaron en proyectar a Potrerillos como la Carlos Paz mendocina, con todos los riesgos que esto significa, tanto en lo positivo como en lo negativo.

A fin de año estará el túnel, el que en algún momento podría conducir a un hermoso balneario, a un complejo de deportes acuáticos, a hoteles y otros atractivos.

Las discusiones, que un principio estarían comandadas desde el Ente Autárquico de Turismo, deben buscar y basarse en el espíritu con que fue proyectado el dique, un desarrollo armónico e integral del espacio, pensando un ordenamiento territorial donde quede establecido los usos que se harán de cada zona que rodea al espejo de agua.

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