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La entrega de los Oscar suele ser un mecanismo de relojería, pero el domingo pasado devino caos.

Oscar devaluado

En el periodismo, muchas veces ciertas noticias se "escapan" de la sección a la que están destinadas.

Es lo que pasó esta semana con el histórico papelón en el que se vio envuelta la estadounidense Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas, al confundir el nombre del filme que debía recibir el Oscar a la mejor película de 2016.

Se anunció que había triunfado La La Land cuando en realidad la ganadora había sido Luz de luna.


Millones de personas que en el mundo seguían en directo la ceremonia -se realiza desde hace 89 años- no podían creer lo que estaban viendo. Algo que suele ser un mecanismo de relojería era un caos impensado.

Así fue como una noticia que estaba destinada solo a la sección Espectáculos se convirtió en muchos medios de prensa en El tema del día o en un asunto para otros "rubros" e, incluso, no faltaron los que le dieron hasta un tono político o lo ubicaron en el apartado de Debates, como también podría haber encajado en nuestra sección "mundo insólito".

Lo llamativo es que todo el sistema de votación de los Oscar y su entrega es auditado por una de las principales consultoras de los Estados Unidos. Y fue precisamente un contador de esa empresa -seguía entre bambalinas la apertura de los sobres- el que cometió el error al saltearse uno de los pasos del protocolo.

Al actor Warren Beatty (79), quien debía anunciar la mejor película, junto con Faye Dunaway, le entregaron un sobre equivocado, este se dio cuenta de que algo estaba mal, pero no avisó a los organizadores.

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En cambio, atribulado, se lo dio a su compañera para que lo leyera. Y Dunaway (76) anunció: "La La Land". La edad de los actores hizo que una de las primeras especulaciones hablara de un posible error de gente mayor.

Son 7.000 los socios de la Academia que votan. El sistema informático para auditar todo el proceso era -aseguraban- a prueba de fallas.

Sin embargo, Brian Cullinam y Martha Ruiz, los auditores que entregaban los sobres a quienes debían informar los premios, no cumplieron uno de los pasos previstos (descartar los sobres que ya se habían anunciado) y el mundo se vino abajo.

¿Cómo remontará Hollywood este descomunal traspié?

¿Transformará el error en un guión estupendo para una próxima película de éxito? Quizás termine en un fracaso taquillero, tampoco hay que descartar eso.

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FUENTE: borrar

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