Editorial Jueves, 12 de abril de 2018

¿No había otro, doctora?

La designación de Luis Barrionuevo como interventor del PJ ha sorprendido a propios y extraños.

La intervención del Partido Justicialista dispuesta por la jueza Romilda Servini el martes sorprendió. Pero mucho más asombro causó la designación de Luis Barrionuevo como interventor.

Es que si de algo no goza el dirigente gremial gastronómico es de prestigio. Autor de frases tan célebres como lamentables ("dejemos de robar por dos años", por ejemplo), vinculado con hechos violentos y sospechado e investigado por acciones fraudulentas, Barrionuevo ha construido un perfil que lejos está del de un hombre probo, merecedor de ostentar un cargo como el que le acaban de adjudicar.

Ayer mismo, mientras asumía la intervención, un grupo violento -identificado con remeras, gorras y chalecos del gremio gastronómico- lo acompañaba y hacía guardia en la sede del Partido Justicialista. Uno de los energúmenos de esa patota apenas unos minutos después de hablar con periodistas explicando algunos detalles de cómo llegaría Barrionuevo al edificio del PJ vio que un camarógrafo de la agencia Télam filmaba los empujones y se le fue encima. Lo tomó del cuello y lo tiró contra un auto. El agresivo personaje fue captado por todas las cámaras y las imágenes rápidamente se viralizaron.

El hecho relatado de alguna manera resume lo que representa Barrionuevo, un hombre que desde que irrumpió en política está salpicado de hechos violentos. En 1975 se hizo conocer cuando a punta de pistola tomó la sede del gremio que hoy conduce. En 1989 apeló a la barra brava de Chacarita Juniors -club del que fue presidente- para atacar a los seguidores del entonces líder de la CGT, Saúl Ubaldini. En 2003 mandó a quemar las urnas en Catamarca tras conocer que los resultados electorales en su provincia no le fueron favorables.

Por todo eso es que más allá de que las argumentaciones judiciales de la jueza Servini para decidir la intervención del PJ estén bien o mal fundamentadas, es muy sorprendente que el elegido para llevar adelante la intervención sea Luis Barrionuevo. Él dice que lo designaron "porque soy un verdadero peronista". Seguramente lo es. Pero eso no quita ni borra sus antecedentes de personaje violento, relacionado muchas veces con la llamadas mafias sindicales.

Ojalá en esta nueva función revierta la imagen que él mismo supo construir.