China, a favor de abrir la economía del mundo. Y los Estados Unidos, a encapsularse en sus límites.

Los "relatos" mutantes

Por UNO

La China del presidente Xi Jinping se muestra expansiva y abierta en su economía internacional a pesar de ser un país comunista.

Estados Unidos, nación supuestamente liberal por excelencia, está sumida en cambio en una confusa introspección económica y su presidente, Donald Trump, intenta culpar a la globalización de ser la madre de todos los males.

Comparadas esas dos actitudes políticas, China sigue ubicándose en el centro de un nuevo orden global, en tanto Estados Unidos genera continuos signos de interrogación.

Dudas que sólo son matizadas por la idea de que tarde o temprano el sistema (el establishment) político y económico de ese país terminará imponiéndose sobre las excentricidades de gestión de Trump.

Empero, lo de la China también tiene sus claroscuros.

El "relato" chino oficial es de apertura fuera de sus fronteras, pero de sometimiento para adentro, ya que las libertades que pregona para el comercio no se extienden a la vida política y a los derechos civiles.

Esa enorme nación asiática sigue bajo la bota del partido único, sin posibilidad de elegir libremente a sus autoridades ni de tener acceso a la libre expresión política.

China acaba de juntar en Beijing a una serie de líderes autoritarios, en particular al de Rusia y de otros países asiáticos, a quienes les anunció que el gobierno central ha autorizado a los bancos chinos de desarrollo a prestar más de 100.000 millones de dólares para un fabuloso plan de desarrollo de infraestructura en el mundo entero.

Allí Xi Jinping volvió a asegurar que su objetivo es la globalización económica abierta, inclusiva, equilibrada y beneficiosa para todos.

Luego de haber cuestionado durante años la política de los organismos de crédito del mundo occidental, ahora la China va a invitar al Banco Mundial y a otros entes similares a sumarse a estas medidas que intentan "satisfacer necesidades de los países emergentes", según le dijo el mandatario chino a periodistas de The New York Times.

Todo esto es parte del marco en el que hay que leer la misión política y comercial del presidente Macri al país de la Gran Muralla. Y que no hace más que mostrar la complejidad del momento y la habilidad con que hay que moverse políticamente.

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