En pos de lograr un lenguaje coloquial que haga más explícito el rumbo de su gestión, el presidente Mauricio llamó a los empresarios a "romperse el traste" para ser más productivos.
En el contexto del almuerzo anual del Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICYP), el mandatario les "facturó" con diplomacia que su gobierno está cumpliendo al darles un marco de "profundo cambio cultural, más que un cambio económico" para que sus negocios prosperen.
Esto significa, garantizarles otro tipo de relación con el Estado, reglas claras, igualdad ante la ley y competencia leal.
Envalentonado, les reclamó que den el ejemplo y ser ellos los primeros en plantear una agenda superadora.
Está claro que la coyuntura da preocupantes señales de estancamiento, lo que no facilita que las expectativas optimistas del Ejecutivo puedan hacerse realidad en el corto plazo.
Sin embargo, del otro lado del mostrador las perspectivas no son negativas, como podría esperarse.
El olfato de los empresarios para leer la realidad les devuelve señales de que la recuperación de la economía, aunque lenta, se concretará el año próximo.
A diferencia del Presidente, son más cautos, pero no dejan de tener en común la convicción de que no es imposible sortear la tormenta actual.
La apertura de una mesa de diálogo social es vista como un saludable quiebre donde Gobierno, empresarios y sindicalistas se animan a mostrar sus cartas y pueden empezar a trazar estrategias en conjunto, ya no zarpazos sectoriales que nunca llegan a buen puerto.
Según el líder de Cambiemos, es en ese ámbito donde "deben plantearse cuáles son las decisiones, los compromisos a asumir para producir más y mejor, para tener más empleo".
Adrián Werthein, titular del CICYP, recogió el guante y su respuesta fue música para los oídos de Macri: "Presidente, somos sus aliados para generar empleo, luchar por la inclusión efectiva, velar por la vigencia de la República y para mejorar la competitividad".
Hasta aquí, todo parece dirimirse en el territorio de la retórica. En la calle, en cambio, lo que se escucha todavía suena bastante desafinado.