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Las protestas han obligado a Maduro a llamar a elecciones regionales, postergadas desde hace un año.

El polvorín venezolano

El año pasado debió haberse realizado en el llamado a elecciones regionales, pero el presidente Nicolás Maduro las postergó a sabiendas de que esos comicios iban a transformarse en un duro revés para su gobierno.

El organismo de control electoral, dominado por el chavismo, se las arregló para posponerlo, del mismo modo en que logró bloquear la iniciativa opositora para convocar a un referendo revocatorio del actual mandato presidencial.

Ahora, acorralado por diez días de desórdenes callejeros y de reveses en el plano internacional, Maduro ha pedido a las autoridades electorales que se apresten a organizar pronto los comicios para elegir a gobernadores de Estados y alcaldes.

Y lo vendió con esta frase: "Yo estoy ansioso por que se convoque las elecciones de gobernadores y alcaldes para darles una pela (una paliza) a esa gente (la oposición)".

La mayoría de los estudios de opinión vaticinan una aplastante derrota de la "revolución bolivariana" en las urnas.

En la actualidad el gobierno tiene en su haber 20 de 24 gobernaciones provinciales. La previsible pérdida en las urnas de ese capital político representaría para una evidencia inocultable de su erosión en términos de apoyo popular camino a las elección presidencial de 2018.

La alianza opositora, Mesa de Unidad Democrática (MUD), espera reunir el miércoles 19 de abril la que ha llamado "la madre de todas las movilizaciones".

Para lograrlo, le resulta crucial mantener vivo durante el asueto de Semana Santa el impulso de las protestas de los días recientes.

Desde 2013 no hay en ese país televisión libre. El régimen tiene poder absoluto sobre los contenidos periodísticos.

Globovisión, Venevisión y Veneven fueron presionados a vender sus activos al Estado o a los empresarios prebendarios ligados con el gobierno chavista.

En la noche del martes pasado, al regresar de Cuba, Maduro sufrió un duro momento en el Estado de Bolívar.

Sus custodios tuvieron que sacarlo bajo una lluvia de huevos y otros objetos contundentes arrojados desde el público, en el primer acto abierto al público en el país desde que brotó una oleada de protestas la semana pasada. Protestas que en 10 días ya han dejado tres muertos y decenas de heridos.

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