Cierto es que los chicos mendocinos leen poco y que lejos están de alcanzar esa saludable costumbre diaria que termina volviéndose un hábito.
Tan cierto como que esa gimnasia no se adquiere de la noche a la mañana y mucho menos, si el entorno familiar y de amigos no lee.
Son tiempos en que la comprensión lectora es uno de los puntos flojos de los educando argentinos.
Así lo demuestran diversos diagnósticos y la realidad con que se encuentran profesores y maestros de lunes a viernes.
Sin embargo, hay acciones oficiales que alientan a pensar que no todo está perdido, sino que hay materia prima con la que captar la atención y la dedicación de los lectores infantiles y juveniles.
A ese público, por ejemplo, estará dedicada, durante las vacaciones de invierno, una feria organizada por la Municipalidad de Mendoza.
Serán casi dos semanas de comunión entre los chicos y jóvenes y todo tipo de publicaciones: libros, revistas, presentaciones, diálogos con autores que trabajan para esa franja etaria, recorridas y paseos especialmente organizados.
Ahí el rol de la familia será fundamental para que los destinatarios de toda esa oferta cultural la disfruten y la asimilen en ese espacio del calendario que a veces suele volverse interminable, sobre todo para los adultos.
La decisión estratégica de la Dirección General de Escuelas de incorporar la lectura a las aulas (generalmente es al revés) que comenzó en 2016, también merece ser enfatizada.
Hace un año, se inició una cruzada lectora apoyada con la publicación de un compilado de cuentos y relatos de Antonio Di Benedetto, con motivo de cumplirse aniversario de tres íconos: treinta años de la muerte del periodista y escritor mendocino, sesenta años de la publicación de Zama, su obra insignia, y cuarenta años de su encarcelamiento a manos de la dictadura, mientras era subdirector del diario Los Andes.
Un año después, la DGE ha reforzado el plan de llevar el mundo Di Benedetto a los últimos años del ciclo secundario de la provincia convocando, por segundo año consecutivo, a periodistas y autores locales deseosos de compartir esas lecturas, cara a cara, mano a mano, con alumnos, y de ayudarlos a conocer y a redescubrir a ese prócer de las letras argentinas, tan exaltado y reconocido fuera de Mendoza como escasamente valorado y paladeado en la tierra que lo vio nacer, crear y escribir sus mejores páginas.



