Editorial Miércoles, 1 de agosto de 2018

¿Cómo estar a favor?

Muchos de los propios taxistas son los que han favorecido, con sus actitudes, fenómenos como Uber.

¿Pueden estar a favor de los taxistas los miles de mendocinos que fueron castigados por ese gremio a no poder circular libremente por la ciudad de Mendoza?

¿Qué pueden hacer por los taxistas los ciudadanos que llegaron tarde a sus trabajos, o aquellos que, con sus hijos, vivieron esa realidad en las escuelas, o los que perdieron sus turnos médicos en los hospitales, o los que iban en busca de un trabajo y no pudieron arribar a destino, o los que se vieron obligados a andar girando por el centro porque los micros o los coches en los que iban eran desviados cuadras y más cuadras para poder volver a sus recorridos habituales?

¿Qué sentimiento de apoyo hacia los taxistas puede generarse si la población fue otra vez castigada de manera grosera cuando cortaron durante horas puntos estratégicos de la ciudad, como Patricias Mendocinas y Rivadavia, por donde discurren casi todas las líneas de transporte?

La sociedad está harta de que las facciones, en este caso el sindicato de los taxistas y el gremio que agrupa a los propietarios de taxis, se crean que son los dueños de la ciudad y que tienen posibilidades de hacer lo que les venga en gana, desconociendo los derechos del resto de los ciudadanos.

¿Cómo se puede estar con ellos si el servicio que prestan está lejos de ser todo lo eficiente que merece un pasajero, si las unidades suelen estar sucias, si los coches son viejos y no tienen ni siquiera las manijas sobre las ventanillas para agarrarse?

¿Cómo hacerles el aguante cuando hay taxistas que desconocen las más elementales normas de la cortesía, o que se enojan con los pasajeros si estos tienen el tupé de sugerirles por dónde quieren ir para llegar a destino, o que no tienen el tacto de preguntar: ¿le molesta la radio, señor?, o que son indiscretos con las pasajeras?

Una profunda autocrítica deberían hacer los dueños de taxis y los trabajadores del sector por todo lo que no hicieron estos años para mejorar el servicio.

Son ellos con esas actitudes los que, en parte, favorecen la aparición de fenómenos como Uber u otras plataformas digitales vinculadas al transporte público. También es cierto que las realidades virtuales generan estos cambios.

Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio.

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