La Argentina ha tenido por estos días una muy buena noticia llegada desde el exterior.
Nuestros vecinos de Brasil, un mercado clave para las producciones de las economías regionales -entre ellas la de Mendoza- y para las exportaciones industriales, ha dado señales positivas en el cierre del año.
La prensa porteña ha coincidido en estos días en aportar datos que hablan del comienzo del fin de la recesión brasileña tras dos años pésimos en lo económico y lo político.
El diario El Cronista consignó que la inflación de diciembre fue de apenas 0,3%, registro que le permitió al Banco Central asegurar que con 6,3% anual, se cumplió la meta fijada, lo que le posibilitó aplicar una fuerte descenso de la tasa de interés.
Además, el índice de actividad económica mostró en noviembre un leve repunte frente al mes previo, dando la sensación de que la recesión brasileña podría estar terminando.
El Fondo Monetario Internacional advirtió de que algunos riesgos perduran, entre ellos, la posibilidad de que el nuevo gobierno del presidente conservador Michel Temer no logre hacer aprobar rápidamente en el Congreso su paquete de reformas.
Brasil tiene asimismo su futuro muy pegado al de China. Actualmente, los chinos son el primer socio comercial del gigante sudamericano.
En consecuencia, una extensión del lento crecimiento que hoy tiene China y una mayor caída de los precios de las materias primas podrían afectar la recuperación.
Que Brasil vuelva a caminar con más soltura en lo económico seguramente tendrá un efecto positivo en la situación argentina.
Permitirá relanzar el Mercosur que está de capa caída desde que los brasileños entraron en una vorágine de malas noticias, una peor que otra, con los casos de corrupción más desatados como telón de fondo, además de la destitución de la presidenta Dilma Rousseff.
Si Brasil y Argentina pueden volver a caminar en sintonía, seguramente podrán pararse mejor frente al vendaval Trump.
FUENTE: borrar



