La compañía canadiense Kobrea Exploration dio un paso más para quedarse, de manera definitiva, con 7 proyectos de cobre ubicados en el sur mendocino. Pagó US$500.000 en efectivo y entregó 300.000 acciones a los dueños originales de esos terrenos, en el marco de un acuerdo que —desde principios de agosto— también involucra a BHP, la mayor minera del mundo. La operación confirma que el interés internacional por el cobre mendocino, lejos de enfriarse, sigue creciendo.
Un gigante minero sigue metiendo fichas en Mendoza: Kobrea pagó otro cheque para asegurar 7 proyectos de cobre
Se trata de la minera que está explorando en Malargüe Distrito Occidental y que se alió con BHP para avanzar en el descubrimiento de un metal clave para la transición energética
La información se conoció este sábado, según publicaron los sitios especializado Panorma Minero y Comunicaciones Mineras.
En agosto de ese año Kobrea firmó un contrato con una empresa minera mendocina que era dueña de siete proyectos de exploración de cobre repartidos en 733 kilómetros cuadrados, en la zona de Malargüe. Ese contrato le dio a Kobrea algo parecido a un derecho de compra a plazos: la posibilidad de ir pagando, con dinero y con acciones de la compañía, hasta quedarse con el 100% de esos terrenos. En total, el compromiso asumido por Kobrea es de US$6,76 millones y 3,5 millones de acciones, a pagar en un plazo de cinco años. Los antiguos dueños, además, se aseguraron un ingreso extra a futuro: una regalía del 1,5% sobre lo que se obtenga si alguna vez esos proyectos llegan a producir cobre.
El pago de estos días —los US$500.000 y las 300.000 acciones— es una nueva cuota de ese plan de desembolsos, y muestra que la compañía sigue firme en su decisión de avanzar.
BHP, la mayor minería mundial en Mendoza
Lo que cambió el tablero fue la llegada de BHP, la minera más grande del planeta, que a comienzos de agosto se sumó como socia de Kobrea para explorar en conjunto estos siete proyectos. No es un dato menor: cuando una compañía del tamaño de BHP decide invertir en una provincia, suele ser una señal para el resto del mercado de que ahí hay algo que vale la pena mirar.
El acuerdo funciona en dos tiempos. En una primera etapa, que va a durar 2 años, BHP garantiza la inversión: un pago inicial de US$3 millones y un compromiso de invertir al menos US$5 millones más en trabajos de exploración sobre el conjunto de los proyectos. Kobrea, mientras tanto, sigue siendo la que maneja el día a día en el terreno, aunque ahora bajo la mirada de un comité compartido entre las dos empresas.
Pasados esos dos años, BHP tendrá que tomar una decisión: de los siete proyectos, podrá elegir hasta cuatro para invertir en serio y de manera individual. Si elige avanzar en alguno de ellos, podrá poner hasta US$40 millones en exploración durante ocho años a cambio de quedarse con el 75% de ese proyecto puntual; el 25% restante quedaría en manos de Kobrea. Es, en otras palabras, un mecanismo pensado para que las grandes corporaciones "prueben" antes de comprometer inversiones más fuertes.
El proyecto que ya mostró resultados: El Perdido
De los siete proyectos, hay uno que le lleva ventaja al resto: El Perdido. Ahí, durante la temporada 2025-2026, Kobrea ya perforó seis pozos que en total suman 2.358 metros bajo tierra, algo que ningún otro proyecto de esa zona de Malargüe había logrado hasta ahora.
Antes de perforar, hubo meses de trabajo previo: estudios geológicos, análisis químicos de las rocas, imágenes satelitales especializadas y estudios geofísicos (una especie de "ecografía" del subsuelo) para decidir dónde valía la pena perforar. También hubo que construir caminos de acceso y montar un campamento en la alta montaña para sostener la campaña.
¿Qué encontraron? Según informó la propia empresa, las perforaciones confirmaron la existencia de lo que en la jerga minera se llama un "pórfido": un tipo de yacimiento que puede contener grandes volúmenes de cobre, oro, molibdeno y plata, aunque en concentraciones relativamente bajas por tonelada de roca. Es, justamente, el tipo de depósito que suele atraer a las grandes mineras, porque —si se confirma su tamaño— permite proyectos de explotación a gran escala y de muchos años de vida útil. La compañía señaló, además, que cuanto más profundo se perfora, más fuerte es la señal de mineralización, lo que sugiere que todavía no llegaron al corazón del yacimiento.
Qué significa esto para Mendoza
Más allá de los números del acuerdo, el caso de Kobrea y BHP es un termómetro de algo más grande: el interés que sigue despertando el sur mendocino entre las empresas mineras internacionales, en momentos en que la actividad exploratoria en la provincia vuelve a estar en el centro del debate. Con esta nueva alianza, Malargüe se consolida como uno de los distritos con mayor movimiento de capitales para la búsqueda de cobre, un mineral cuya demanda mundial crece de la mano de la transición energética y la fabricación de vehículos eléctricos, cables y equipamiento tecnológico.





