La cereza es la primera fruta fresca disponible para el consumo en la temporada estival, característica que la posiciona como una importante alternativa productiva. Pero los pronósticos de cosecha no son buenos ya que, con respecto al 2018, cayó en un 4% y, si se compara con el periodo 2010, el mejor registrado, sólo representa una tercera parte del volumen.
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Posicionada dentro de la categoría de “fruta fina”, la producción en la provincia está ubicada en dos importantes oasis: el norte (Las Heras, Maipú, Luján, Guaymallén) y el Valle de Uco (principalmente Tupungato y Tunuyán). Pero el fuerte avance durante los últimos 10 años de la industria inmobiliaria ha provocado la erradicación de estos frutales en las zona de monte más adecuadas debido a que se requieren de 900 horas de frío anuales.
Productores del sector, señalan que las heladas primaverales es otra de las causas de esta caída. "Se complicó el 4 de septiembre porque heló a yema cerrada", indicó el productor mendocino Juan Martínez. Es que el cerezo tiene como una de sus característica tener una floración tardía con respecto al resto de los frutales de pepa.
A partir de un estudio llevado adelante por el Instituto de Desarrollo Rural, esta temporada se presenta como una cosecha baja, con apenas 2.245 toneladas esperadas de cereza para Mendoza. Los principales destinos son Estados Unidos e Inglaterra, aunque se espera que China libere las trabas fitosanitarias.
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Es que el protocolo actual plantea que la fruta deba someterse a una especie de "cuarentana". Se trata de tratamiento de frío en cámara durante 15 días para poder exportar en avión; sino se realiza en tránsito, es decir, en barco. Esta situación eleva los costos operativos, sobre todo, con los conflictos actuales en Chile.
Sobre la retracción en la producción, Martínez señaló que la actividad tuvo momento de baja rentabilidad. “Se necesita de maquinaria con tecnología especial para la cosecha porque se trata de una fruta fina”, justificó. Sin embargo, para el productor, las condiciones actuales marcan que el sector podría tener un repunte en los precios de mercado.
En los mercados mayoristas ya se puede encontrar este fruto a la venta, son principalmente las que se producen en la zona norte. Su precio ronda los $240 el kilo.
Un sector que supo tener su brillo
Hay inexactitud en la información sobre cuándo y cómo llegó la cereza a la Argentina y específicamente a Mendoza. Los datos relativamente certeros sobre los cultivos en la provincia, recién aparecen hacia la década del 30 del siglo XX. En esos años ya estaban claramente diferenciadas las dos principales zonas de cultivos cereceros. Al norte, las áreas abarcadas por Las Heras, Maipú y Luján de Cuyo. Al sur de aquella región, precisamente en el centro del territorio provincial, el Valle de Uco, principalmente en Tupungato y Tunuyán.
La época de cosecha de las distintas variedades de la Argentina oscila entre fines de octubre y finales de febrero. La primera región en que se cosecha es Mendoza, luego, Río Negro, Chubut y Santa Cruz. El hemisferio Sur produce en contra-estación, en relación al hemisferio Norte, hecho que independiza su mercado, y permite su desarrollo sin la interferencia de los principales productores mundiales.
De acuerdo a datos relevados por el Instituto de Desarrollo Rural, en el año 2005 se contaba con 1.226 ha implantadas con cerezos en la provincia de Mendoza (Censo Provincial de Productores de cereza 2005), superficie que disminuyó hasta llegar aproximadamente a 1.151 ha en el año 2010 (Censo Frutícola Provincial 2010).




