Economia Lunes, 30 de abril de 2018

Según un informe, para frenar al dólar "hay que bajar sustancialmente" la inflación

Pero la consultora aseguró que el Banco Central cuenta con herramientas "muy limitadas".

Si se quiere "tranquilizar" el dólar, es clave "bajar sustancialmente la inflación", pero para lograrlo, el Banco Central cuenta con "herramientas muy limitadas", alertó un informe de la consultora IDESA.

"Es el resto de los funcionarios los que deben tomar medidas más enérgicas para controlar el crecimiento del gasto público y reducir los desequilibrios de las cuentas públicas. De esta forma, será factible bajar la inflación y, con ello, tener un mercado cambiario más tranquilo", evaluó el reporte.

Según IDESA, "para evitar los traumas y las preocupaciones que generan las devaluaciones y los "tarifazos" hay que bajar la inflación. Esto pone en evidencia la importancia de ordenar estructuralmente las cuentas públicas".

Además, la consultora evaluó que en la actualidad, "la preocupación aumentó porque tanto la inflación como las subas del dólar se aceleraron. Hasta agosto del año pasado la inflación venía en descenso y se ubicaba en el orden del 22% anual mientras el dólar crecía en el orden del 10% anual".

"Pasadas las elecciones, hay un cambio de tendencia, llegando en abril a una inflación del orden del 25% anual y la devaluación superando el 35% anual", añadió.

La consultora consideró que las devaluaciones "son la manifestación de la muy precaria situación fiscal".

"Es cierto que en los tres primeros meses de 2018 se observó un importante ahorro fiscal del 20% gracias a la reducción de los subsidios a la energía. Pero esto fue más que compensado por un incremento del 30% del principal gasto del Estado nacional, que es el previsional, y del 100% en el pago de intereses de deuda pública", añadió.

Y advirtió que "como agravante, las herramientas para moderar el crecimiento del gasto público están siendo fuertemente cuestionadas en el Congreso".

IDESA sostuvo que "pululan las iniciativas tendientes a revertir o aletargar el sinceramiento de las tarifas de los servicios públicos. De prosperar alguna de estas demandas, se revertiría la principal fuente de morigeración del gasto público, que son, los recortes en los subsidios económicos".

Por ese motivo, enfatizó que "al exagerar las bondades del gradualismo se pierde conciencia de los costos sociales del alto déficit fiscal. La devaluación es consecuencia de la inflación y ésta del alto desequilibrio en las finanzas públicas. Para evitar las devaluaciones es necesario asumir de manera más seria la organización del sector público".