Parálisis productiva

Empresa: la avícola Granja Tres Arroyos solicitó su concurso preventivo con deudas por U$S350 millones

La principal empresa avícola del país enfrenta una severa parálisis productiva, acumulación de cheques rechazados y cientos de despidos en sus plantas

La empresa Granja Tres Arroyos, la mayor compañía del sector avícola en la Argentina, solicitó formalmente la apertura de su concurso preventivo de acreedores ante la Justicia Comercial. La medida responde a un profundo deterioro financiero, cheques rechazados por sumas multimillonarias y la parálisis casi total de su faena.

La crisis del sector avícola se da cuando el consumo de pollo supera históricamente al de carne vacuna en el país y consolida un cambio de hábito que ronda los 49 kilos anuales por habitante, un fenómeno impulsado por los precios más accesibles frente a la hacienda tradicional.

Los informes del Banco Central de la República Argentina exponen que este entramado fabril acumula miles de cheques rechazados por más de $114.425 millones, sumados a pasivos bancarios de $41.827 millones. Al adicionar los compromisos asumidos con proveedores locales y acreedores del sistema financiero, los analistas privados estiman un pasivo total superior a los U$S350 millones.

La interrupción de las operaciones alcanzó a las principales instalaciones ubicadas en Buenos Aires, Entre Ríos y Córdoba. Gran parte de los establecimientos dedicados al procesamiento del pollo permanecen inactivos o registran niveles mínimos de producción.

Cierre de plantas y cesantías en el grupo avícola

Esta coyuntura forzó una fuerte reducción en la plantilla de personal. En semanas recientes, las notificaciones de despidos afectaron a trabajadores de las plantas de Capitán Sarmiento, Esteban Echeverría y Pilar, además del cese de actividades registrado en Concepción del Uruguay.

La patronal justificó los despidos alegando razones de fuerza mayor. En respuesta, las autoridades del Ministerio de Trabajo bonaerense aplicaron la conciliación obligatoria para retrotraer las medidas laborales y propiciar un canal de negociación. Cabe señalar que los desajustes del sector avícola se agravaron con los brotes de influenza aviar detectados en 2024, hecho que derivó en la pérdida de mercados externos y una suba generalizada de costos.

Para sanear las cuentas, la firma intentó liquidar activos no estratégicos como unidades de deshidratación, criaderos porcinos, tambos e inmuebles auxiliares. Sin embargo, no logró concretar el ingreso de socios estratégicos ni el desembolso de financiamiento por U$S80 millones.

La multiplicación de demandas ejecutivas y pedidos de quiebra apuró la decisión de ir a la convocatoria judicial. Con este paso, la administración busca pactar quitas y plazos con acreedores para salvaguardar la empresa.

En pocas palabras

  • Granja Tres Arroyos: la principal empresa avícola solicitó concurso preventivo por US$ 350 millones.
  • Crisis financiera: la compañía acumula cheques rechazados y paralizó su producción en varias plantas.
  • Despidos: se produjeron cesantías en las plantas bonaerenses y de Entre Ríos, con intervención del Ministerio de Trabajo.
Resumen generado por Thinkindot AI

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