El lunes Albert Bourla, presidente y consejero delegado (CEO) de Pfizer, celebraba que la vacuna de esa farmacéutica había demostrado una alta eficacia. Lo hizo diciendo “hoy es un gran día para la ciencia y la humanidad”. Sin embargo, según el diario español La Vanguardia, ese mismo día vendía el 60% de sus acciones en la empresa.
Su otro motivo para celebrar fue las acciones se dispararon en las bolsas y el CEO vendió más de el 60% de sus acciones en la empresa, valoradas en 5,6 millones de dólares.
La desinversión, plasmada en documentos de la SEC (Comisión de Bolsa y Valores), el regulador del mercado de valores de Estados Unidos, puede levantar suspicacias sobre el manejo de información privilegiada, previendo que las acciones se dispararían por la noticia.
Sin embargo, según medios estadounidenses y españoles, la venta estaba programada desde el 19 de agosto. Por esas fechas dejó pautado que al llegar a los 41,94 dólares por acción sus 132.508 títulos equivalentes al 63% de su cartera en Pfizer se vendiesen.
Y ese precio se alcanzó el lunes. Fue muy cercana al pico de 41,99 dólares al que llegó la cotización de la empresa dicha jornada, y que no ha recuperado desde entonces.
Esta planificación se recoge en la regla 10b5-1, por la que los ejecutivos pueden operar sin infringir las normas sobre el uso de información privilegiada.
Los directivos de grandes firmas suelen vender acciones por intervalos a través de este tipo de planes, pero algunos deciden retrasar estos movimientos para evitar que parezca que aprovechan acontecimientos que disparan sus precios.
Hace unos meses, algunos ejecutivos de Moderna, también en la carrera por la vacuna, vendieron grandes cantidades de acciones tras anunciar resultados prometedores en una fase inicial, lo que generó críticas e incluso una advertencia del presidente de la SEC.
No se sabe si Bourla logró un beneficio con la operación. Como dato, el precio de venta de las acciones de Pfizer es un 9,6% superior al de las acciones el 19 de agosto, cuando se marcó la orden.
De todas maneras, no está ni cerca de sus máximos históricos de 48 dólares. Incluso tras la venta y la venta de otros accionistas, el precio bajó considerablemente.
El mandamás no fue el único que vendió, agregó La Vanguardia. Sally Susman, vicepresidenta, se deshizo de un paquete de 43.662 títulos por 41,94 dólares –igual que Bourla–, lo que equivale a 1,5 millones de euros. En su caso, lo fijó en noviembre del 2019.
Fuente: LaVanguardia.com




