Cada vez que el CERN anuncia nuevas pruebas con el Gran Colisionador de Hadrones (LHC), la misma pregunta vuelve a aparecer en redes sociales, foros y programas de televisión: ¿podría el experimento crear un agujero negro que termine destruyendo la Tierra?
¿Puede el CERN crear un agujero negro que destruya la Tierra? La verdad detrás del experimento más temido
¿Puede el CERN crear un agujero negro capaz de destruir la Tierra? El debate acompaña al Gran Colisionador de Hadrones desde su puesta en marcha. Qué dicen los científicos, por qué surgió el temor y cuál es el argumento que prácticamente descarta cualquier riesgo

El Gran Colisionador de Hadrones del CERN es la máquina científica más grande y compleja construida por la humanidad.
La idea parece salida de una película de ciencia ficción, pero la realidad es que la pregunta fue tomada muy en serio por científicos, periodistas e incluso organismos gubernamentales cuando el acelerador comenzó a operar.
La respuesta corta es tranquilizadora: según el conocimiento científico actual, no existe evidencia de que el CERN pueda generar un agujero negro peligroso. Sin embargo, entender por qué requiere adentrarse en algunos de los mayores misterios del universo.
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Qué es el CERN y por qué genera tanta fascinación
El CERN es la mayor organización de investigación en física de partículas del mundo. Su instalación más famosa es el Gran Colisionador de Hadrones (LHC), un gigantesco túnel circular de 27 kilómetros ubicado bajo la frontera entre Francia y Suiza.
Allí, los científicos aceleran partículas a velocidades cercanas a la de la luz y las hacen colisionar para estudiar las leyes fundamentales de la naturaleza.
Gracias a estos experimentos se confirmó la existencia del bosón de Higgs, una de las partículas más importantes
predichas por la física moderna, y se obtuvieron datos clave sobre el funcionamiento del universo en sus primeros instantes después del Big Bang.
De dónde nació el miedo a los agujeros negros
Antes de la puesta en marcha del LHC en 2008, algunos físicos especularon que las colisiones podrían generar objetos exóticos nunca antes observados.
Entre esas posibilidades aparecía la formación de microagujeros negros, estructuras extremadamente pequeñas que surgirían únicamente bajo ciertas teorías avanzadas de la física.
La noticia fue amplificada por medios de comunicación de todo el mundo y rápidamente aparecieron advertencias apocalípticas que sugerían que uno de esos agujeros negros podría crecer sin control y devorar el planeta.
Incluso hubo demandas judiciales que intentaron frenar el inicio de las operaciones del acelerador.
¿Puede realmente formarse un agujero negro en el LHC?
La teoría indica que, si ciertas hipótesis sobre dimensiones adicionales del espacio fueran correctas, podrían llegar a formarse microagujeros negros durante algunas colisiones.
Pero existe un detalle fundamental: esos objetos serían increíblemente pequeños, mucho más diminutos que un átomo.
Además, según los modelos físicos aceptados actualmente, desaparecerían casi instantáneamente debido a un fenómeno conocido como radiación de Hawking.
En otras palabras, aunque llegaran a formarse, se evaporarían antes de interactuar con cualquier cosa de manera significativa.
Hasta el momento, después de más de una década de funcionamiento y millones de millones de colisiones realizadas, no se ha detectado evidencia de que se haya producido un agujero negro.
El argumento que prácticamente cierra el debate
Existe una razón aún más contundente por la cual la comunidad científica considera que el riesgo es inexistente.
La Tierra recibe constantemente impactos de rayos cósmicos, partículas provenientes del espacio profundo que chocan contra la atmósfera con energías que en muchos casos superan ampliamente las alcanzadas por el LHC.
Estos fenómenos ocurren desde hace miles de millones de años.
Si esas colisiones fueran capaces de generar agujeros negros peligrosos, la Tierra, la Luna, el Sol y miles de millones de estrellas ya habrían sido destruidos mucho antes de que existiera la humanidad.
Sin embargo, el universo sigue aquí.
Para los físicos, este es uno de los argumentos más sólidos para descartar cualquier escenario catastrófico.
Lo que sí busca el CERN
Aunque no pretende crear agujeros negros, el objetivo del CERN es igualmente ambicioso.
Los investigadores intentan responder algunas de las preguntas más profundas de la ciencia:
- ¿Qué ocurrió en los primeros instantes después del Big Bang?
- ¿Qué es la materia oscura?
- ¿Por qué existe más materia que antimateria en el universo?
- ¿Hay dimensiones ocultas que todavía no conocemos?
- ¿Cómo unificar la gravedad con la mecánica cuántica?
Resolver cualquiera de estos enigmas podría cambiar nuestra comprensión del cosmos de una manera tan profunda como lo hicieron las teorías de Albert Einstein hace más de un siglo.
El próximo paso: una máquina aún más poderosa
Lejos de detenerse, el CERN ya estudia la construcción de un acelerador mucho más grande conocido como Future Circular Collider (FCC), que tendría una circunferencia cercana a los 91 kilómetros.
Si el proyecto se concreta, permitirá explorar regiones de la física que hoy permanecen fuera del alcance de la tecnología humana.
Y con ello, seguramente regresará una pregunta que lleva casi dos décadas acompañando a cada gran avance del laboratorio: ¿qué secretos del universo podrían estar esperando del otro lado de la próxima colisión?