Cuando era niña, a Guan Haoyun le gustaba montar a caballo en las vastas llanuras de la Región Autónoma Uygur de Xinjiang, en el noroeste de China, junto a su abuelo. Por eso, cuando regresó de estudiar en el extranjero en 2020, Guan, que ahora tiene 22 años, buscó nuevas oportunidades para volver a montar.
Apostando por el polo
“Buscando en la web me enteré de que se podía jugar al polo aquí”, dijo. “Nunca había jugado antes, pero tenía que ver con caballos, así que pensé, ‘¿por qué no?’”. En menos de tres años, Guan se ha convertido en una de los jugadores en formación de un deporte que arrasará en el escenario ecuestre, en el país y en el extranjero.
El polo es un deporte de equipo de alto nivel que requiere importantes inversiones en caballos, preparación, equipamiento e instalaciones. En China, las pinturas, murales, figurillas y otras imágenes del “deporte de los reyes” se remontan a la dinastía Tang (618-907), con la representación de aristócratas masculinos y femeninos que perseguían la pelota a caballo.
Guan entrena y compite en el Tianjin Goldin Metropolitan Polo Club, donde hay más de 100 caballos para más de 70 jugadores, lo que convierte al club en líder del deporte de nicho en el país.
“El polo es muy exigente, física y mentalmente, tanto para los jugadores como para los caballos”, indicó el director técnico del club, César Hugo Palacios.
“Requerimos el mejor de los caballos. Necesitan inteligencia, agilidad, velocidad y resistencia para las carreras cortas y los giros, así como la capacidad de estar tranquilos y concentrados, en sincronía con los jugadores”, sostuvo Palacios, que es parte del talentoso mundo del polo argentino.
El hombre de 44 años, que ha competido en todo el mundo y ha entrenado a jugadores en China durante una década, señaló que los principiantes chinos con un futuro prometedor como Guan ayudarán a impulsar el deporte en el país para que alcance los niveles internacionales más altos, posiblemente dentro de esta década.
“La pasión por el polo es necesaria. Conocer los caballos y cuidarlos es fundamental”, expresó. “Pero también se requiere una red de apoyo integral y una mentalidad cultural, que incluye personal profesional, industria e instituciones relacionadas. Por ejemplo, en Argentina tenemos la tradición de montar a caballo como ‘gaucho’ y eso es importante para fomentar el interés y la experiencia ecuestre”.
En tal sentido, el club firmó un acuerdo de cooperación con la escuela técnica y profesional de la Universidad Agrícola de Mongolia Interior en junio, que implica una base de formación conjunta destinada a cultivar talento y profesionales en los sectores ecuestres y afines.
Qin Hua, director del Comité de Polo de la Asociación de Deportes Ecuestres en Xinjiang y subsecretario general del Comité de Cultura y Turismo de la Asociación de la Industria Ecuestre de la región, dijo que impulsar a los jugadores de polo a competir no solo a nivel nacional sino también internacional, incluso en Argentina e Inglaterra, les ayudará a alcanzar los más altos estándares.
“Al mismo tiempo, podemos fomentar más intercambios y conocimiento, como compartir nuestra cultura y tradición de caballos de todo el país con nuestros amigos extranjeros durante estas competencias y eventos relacionados”, señaló Qin, refiriéndose a las valiosas tradiciones ecuestres en las regiones, como Xinjiang y Mongolia Interior.
En 2008, una versión única de polo practicada por comunidades étnicas en el condado autónomo de la etnia tajik de Taxkorgan en Xinjiang se incluyó en una lista de patrimonio cultural intangible nacional y, posteriormente, las autoridades locales organizaron partidos de polo a nivel de condado como parte de los esfuerzos para revivir la tradición.
Los partidos del grupo étnico tajik ahora se juegan con regularidad y en ocasiones especiales, como festivales folclóricos y eventos turísticos, lo que ayuda a preservar y promover una parte importante de su patrimonio.
En el partido inaugural de la temporada de polo de Tianjin a mediados de junio, Guan formó parte del equipo ganador que incluía al entrenador Palacios. El torneo de fin de semana sobre el césped inmaculado de su club local bajo un cielo azul despejado atrajo a casi 3.000 espectadores presenciales y en línea.
“Me gusta ser parte de un equipo y enfrentar a la competencia juntos”, comentó Guan, que también se reserva tiempo para entrenar con sus caballos en Argentina.
“El polo es apasionante, intenso y espontáneo; incluso para el público, cuando están cerca de los caballos al galope, es emocionante”, agregó. “Espero que más personas lo prueben. Para aquellos que se preguntan cómo es, también los animo a subirse al caballo y hacerlo”.



