La cáscara de huevo es un excelente fertilizante por su alto contenido de calcio, pero sus acciones beneficiosas no terminan allí, ya que también ayudan a alejar a algunas plagas que son muy perjudiciales para las plantas.
Cómo usar la cáscara de huevo en el jardín
El uso más recomendado para la cáscara de huevo es como fertilizante. Sus beneficios no se limitan a aportarle calcio a las plantas, sino que también impulsan el desarrollo y la fuerza de crecimiento, y en el caso de algunas flores, como las rosas, aceleran la floración.
Para que tengan este efecto en las plantas hay que triturarlas y esparcirlas por la tierra. No hace falta que queden convertidas en polvo, sino que sean pedazos pequeños y bien esparcidos. Incluso se puede tapar algunos con la tierra para ayudar con la absorción de las raíces.
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Otro de los beneficios es que reduce la acidez de algunos suelos que son perjudiciales para las plantas. El proceso para conseguir esto es largo, pero no es complejo. Lo que hay que hacer es esparcir las cáscaras de huevo trituradas por la tierra, algunas enterradas, y otras no tanto. Hay que repetir esta acción periódicamente durante semanas y acompañarla de un riego leve para conseguir el resultado deseado.
Finalmente, uno de los usos menos conocidos es el de barrera contra algunas plagas muy dañinas. La manera de utilizar la cáscara es cortarla en pedazos no tan pequeños, y clavarlos en la tierra alrededor de la planta que deseemos proteger. Esto formará una barrera que impedirá que pasen las babosas y caracoles, que generan destrozos en el jardín.





