ver más

Una elección impostergable: la soberanía

Podremos buscar explicaciones extensas, postulados filosóficos, y encontrarle connotaciones de toda índole y color, pero "soberano" tiene un contundente significado. Un valor supremo y ninguna acepción ambigua.

Soberano es aquello que está por encima de todo. El ente que abraza a todas y a todos, y en el que jamás puede haber un interés particular que lo lesione o lo degrade; y tampoco admite competidores de sí mismo pero sí bajo su tutela, a menor escala.

En las religiones monoteístas, las que consiguen mayor cantidad de adeptos en todo el Planeta desde hace varios siglos, lo resumen de tal manera que nos exime de arduas exégesis. Sus decisiones no se cuestionan. Sus decretos no se discuten e inclusive amarlo, ó sea establecer un vínculo afectivo no es una libre elección sino una obligación

También esto (la soberanía) es la característica de algunos Estado Nación, lo que explica la fortaleza y estabilidad de esos países que suelen ser admirados por muchos otros.

Ocurre que la admiración, en este caso, debería servir sólo como elemento motivacional, como estímulo, no como modelo a copiar. Porque al imitarlo, y por el sólo hecho de hacerlo, se disuelve el principio rector de ese ente. El requisito es que el Soberano sea igual a nadie y sólo parecido a sí mismo. En definitiva, esa sería la exigencia sine qua non para que la soberanía alcance su propósito.

Pero si lo concebimos para la organización de un país, no debemos confundirnos con alguna pretendida originalidad. Tal como sabemos, los Estado-Nación no están constituidos por una sola rama de gentes. A propósito de mucho andar, de sufrir y de los muchos que murieron asesinados por la insensatez y el fanatismo, sabemos que lo de la raza es menos determinante de lo que algunos quisieran y aprendimos también que sí pueden coexistir la izquierda y la derecha abrigadas bajo una sola bandera.

Los méritos de un Estado Nación ya no se mensuran por la amplitud de su territorio ni por acontecimientos divinos que caigan sobre él y lo bendigan, sino por la capacidad de fomentar una mejor calidad de vida para sus habitantes, y también -por qué no- por la longevidad a la que se puede arribar sin tanto dolor y con menos riesgos.

La mundialización de la economía, acelerada por las conexiones informáticas y el desarrollo desproporcionado de la tecnología implica elevar las inequidades. Despejada la tentación maniquea, y superada la visión teórica marxista , esto se explica porque no se consagra como fenómeno de comunicación, no es un flujo un ida y vuelta, ni una transacción natural de información sino una veloz, intensa y formidable penetración simbólica que se torna inevitable, excepto haya decisiones políticas severas, pero fundamentalmente una decisión de carácter cultural

Asustarse no ayuda. Halloween y las elecciones entre y no son asuntos que deban combatirse. Sí ponerlos en la dimensión adecuada.

El resultado de la contienda electoral en el país del Norte en nada modificará nuestro porvenir, y la adopción de ese ritual carnavalesco, que confunde dulces con golosinas, será inocuo. Será inocuo siempre que no le sigan ganando y por goleada en espacio; en tiempo de análisis y en materia de conversación a los 182 años del nacimiento de José Hernández y a los 171 de la Vuelta de Obligado, sino sí estaremos obligados a anticipar nuestro feriado anual de Independencia 5 días. Y no temo equivocarme, en ese caso, será inamovible, por decisión soberana.

 Embed      
 Embed      

MÁS LEÍDAS