Por Alicia ContursiAstróloga
El siglo XX se caracterizó por un fuerte materialismo y ateísmo, que negaba o despreciaba tanto lo espiritual como la dimensión cósmica del ser humano.
Pilares de la nueva era: Conexión cósmica y energía espiritual

Los valores del dominio por el dinero, el consumismo y el gran despliegue tecnológico de Occidente llevaron a la globalización. Los países orientales terminaron por incorporarse a ese fuerte sistema económico.
Pero, cuando muchos creían que hablar de Dios era cosa del pasado, el centro espiritual del mundo se desplazó de Oriente a Occidente y se empezaron a producir fenómenos nuevos.
El equinoccio de marzo de 1948 se celebró en el Tibet, el último Kumba Mela (la principal Festividad que se repetía cada doce años). En 1960 el Dalai Lama vino a Occidente a llevarlo a cabo.
Para esos mismos años empezaron progresivamente a aparecer visiones de ángeles, (lo que dio en llamarse “La comunidad de los Angeles y los hombres”) canalización de mensajes (los nuevos profetas), la gran difusión de la metafísica de Saint Germain, con sus Arcángeles, rayos de colores y los nombres de Maestros Ascendidos. Se difundieron los estudios de mitos y religiones y el taoísmo, el budismo y otras filosofías empezaron a tomar cada vez más relevancia.
Un tema de enorme importancia es la gran difusión que tuvo la sabiduría maya, con su sincronario y sus expectativas de fin de ciclo en el 2012.
Dentro del respeto y la reivindicación que merecen nuestros hermanos de los pueblos originarios de América, su culto por la Pacha Mama y sus celebraciones de los ciclos astrológicos son fundamentales.
Unión en la diversidad se vuelve la premisa de esta nueva espiritualidad sin dogmas.
Poder personal y libertad. Sin señores ni amos. En contacto con la Divinidad que habita en cada uno. Descubrir al propio Ángel de la Guardia, el mensajero personal de Dios para mí o mi propia dimensión divina.