Afondo Domingo, 22 de julio de 2018

Hablo, luego existo

Conferencia de prensa. "Conversación" en Instagram. Charla en la Bolsa de Comercio. Tres gestos cuidadosamente ensayados.

Regisseurs. Alejandro Rozitchner, el filósofo de la felicidad, y Jaime Durán Barba, el gurú en jefe de Macri.

El Gobierno nacional pretendió recuperar la iniciativa política saliendo a hablar. La conferencia de prensa del Presidente, su "conversación" con los usuarios de Instagram y la charla de tono menos estructurado que el propio Macri propuso en el acto central de la Bolsa de Comercio, fueron tres gestos cuidadosamente ensayados por el equipo de comunicación encabezado por Jaime Durán Barba.

Jaime Durán Barba.

Jaime Durán Barba.

La gestión presidencial cree que puede crear una realidad menos adversa, relatándola. Esa apuesta es riesgosa. Hablar no disuelve una coyuntura que algunos definen como la del triple treinta. Treinta por ciento de inflación para el año (al menos), casi treinta pesos el dólar y casi treinta por ciento de pobreza.

El consultor ecuatoriano llegó a la Argentina con premura para participar de la preparación del encuentro del Presidente con los periodistas. Allí se repasó el tono del titular del Ejecutivo, el uso específico de algunas palabras (hubo énfasis en evitar "crisis" y reemplazarla por "tormenta") y sobre todo, la apelación a la noción de futuro.

Esa es una idea recurrente del filósofo asesor Alejandro Rozitchner, quien suele impartir a los funcionarios PRO talleres de felicidad. Durán Barba quedó muy satisfecho con lo que vio y decidió celebrarlo escuchando a Daniel Barenboim en el teatro Colón.

Daniel Barenboim.

Daniel Barenboim.

El resultado de esas apariciones presidenciales puede haber sido el planeado por el equipo de Comunicación pero desde el resultado político fue de pobre a inexistente. En la conferencia de prensa el presidente propuso deseos antes que concreciones.

Bajar la inflación diez puntos en un año y a un dígito en el siguiente se da de patadas con el resultado obtenido en casi tres años de gestión. A hoy, el índice acumulado en 6 meses ya supera el previsto en diciembre por el gobierno y crece en más del 50% al firmado en el presupuesto.

El episodio de su charla con los instragramers reviste todavía más dudas por no decir desconcierto. El equipo comunicacional se lo propuso para cimentar el by pass por sobre los periodistas (el propio Rozitchner no se cansa de decir ante quien lo escuche que los comunicadores no entienden la realidad y hacen "periodismo viejo") y para acercarse a un público más joven.

Será por eso que apeló a las ocurrencias (¿?) cuando le dijeron "gato" o a la no respuesta al consultarlo sobre si se le gustaba ser presidente. Raro. Demasiado sutil e innecesario esto último, si se pretendió desde el humor. Lo otro es presuponer menosprecio a semejante lugar.

La poca concreción en los dichos quedó más en evidencia al producirse el mismo día la aparición pública de la gobernadora de Buenos Aires María Eugenia Vidal para asumir la complicada denuncia sobre aportes truchos en la campaña política del año pasado.

María Eugenia Vidal. Foto: NA.

María Eugenia Vidal. Foto: NA.

Aunque queda mucho por investigar, Vidal no recurrió al lenguaje de la meteorología ni al del coaching de la felicidad. Echó a una funcionaria que es, además, su amiga y puso el cuerpo al problema. Allí hay un doble riesgo. La contadora eyectada, María Fernanda Inza, acababa de ser nombrada por la gobernadora como controladora provincial demostrando la ausencia de un control mínimo a priori en las designaciones que llevan la firma de Vidal y, en el caso de que confirme judicialmente lo que a simple vista es inadmisible con indigentes o jubilados poniendo cincuenta mil pesos para que Esteban Bullrich y Graciela Ocaña sean legisladores, el peso de la responsabilidad recaerá sobre la primera mandataria de esa provincia.

Los que frecuentan a Vidal dicen que el clima en su equipo es muy duro. Los reproches (y no en el medio tono propio de esta mujer) fueron enormes. Algunos ya tienen acomodados sus petates por si se deben abandonar sus despachos. Llama la atención el silencio del jefe de la campaña política de la provincia que no es otro que el primer ministro de Vidal, Federico Salvai, quien es, usemos terminología macrista, los ojos y los oídos de la gobernadora además de una persona de la amistad de ella fuertemente forjada con la esposa del hombre, nada menos que la ministra de Desarrollo, Carolina Stanley.

Carolina Stanley. Foto: NA

Carolina Stanley. Foto: NA

Cerca del ministro, algunos colaboradores rumian teorías conspirativas que van desde una estrategia del peronismo para limar la buena imagen de la gobernadora hasta sospechas de internas en Cambiemos que militarían en los celos hacia la mujer de mejor imagen en el país.

"Todo es campaña y la señal de largada la dio Pichetto", le dijo un ministro a este columnista. Algunos, como él, creen que si faltaba un gesto público para poner negro sobre blanco que la carrera hacia el 2019 está comenzada, la declaración del senador PJ diciendo que Cristina Kirchner va a ser candidata sonó con el estruendo propio de la pistola que da señal de partida a los atletas. Puede ser.

Puede también que esto venga a ser funcional (por casualidad o deliberación) al deseo oficialista de volver al escenario de "es Ella o nosotros". La ex presidente ha decidido quedarse callada mientras se ocupa de los diversos requerimientos judiciales por causas de corrupción.

Si la palabra per se no construye realidad física a pesar de los gurúes de comunicación, la aparición de candidatos que discursean tampoco. Que haya campaña no evita el escaso resultado en la economía ni la preocupación en los sectores productivos que saben que lo que resta del 2018 va a ser complicado.

Debate sobre el aborto

En el Senado nacional aseguran que el viernes se encontró un camino intermedio para que el 8 de agosto haya una sesión tranquila. Ese día debe tratarse el tema del aborto que viene con media sanción de Diputados y, a través de un proyecto de los legisladores cordobeses, se conseguiría nuclear a senadores indecisos. La propuesta de bajar el plazo a 12 semanas para interrumpir la gestación por mera decisión de la mujer, la inclusión de la objeción de conciencia institucional para que una clínica pueda declararse antiabortista (un disparate de abstracción que supone atribuir una cualidad personal física a una de existencia ideal) y la morigeración de sanciones para quienes no atiendan estos casos, conseguiría el voto mayoritario que devolvería el tema a la otra cámara. Lo que allí pueda pasar, es insondable.

Sigue siendo impactante la posición de los "indecisos". La provincia de Santa Fe es un buen ejemplo al respecto. Sin dudarlo, María Sacnun decidió apoyar. Omar Perotti y Carlos Reutemann todavía están en veremos. Cuesta creer que hombres de tanta trayectoria política no hayan podido formar posición a favor o en contra. ¿Nunca se lo preguntaron antes? En el caso de Perotti, quizá favorable a los cordobeses, se dice que pesa su aspiración a ser gobernador de la provincia por lo que parece que pesa más cómo repercute el voto de sus sufragantes antes que el deber de conciencia y convicción. De Reutemann se hace circular que su formación personal jesuítica es un signo. Si, con todo derecho, desea votar en contra basta con decirlo y no "sugerirlo". Y si la formación personal en los valores individuales va a ser el modo de legislar de este senador (y de todos) el problema podría ser confundir e imponer las reglas personales de vida al resto que, en una república, son admisibles en su variedad y con protección de ley para todos.

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