Durante el aislamiento social y obligatorio, el vino volvió a convertirse en un jugador importante en la mesa de los argentinos. De a poco, los nuevos (¿viejos?) hábitos hicieron crecer el consumo.

Si bien estamos lejos todavía de los cien litros per cápita en los años 70; o de los sesenta litros en los 80’… o de los cuarenta en los 90’. En 2019, el consumo de vino en el país –con suerte– llegaba a los 20 litros por persona y el objetivo de muchas instituciones vitivinícolas ya no era aumentar el consumo, sino tan solo detener la caída. Que no es poco.

Sin embargo, durante los más de 100 días de cuarentena en gran parte del país, el vino se fue convirtiendo en un aliado más de los argentinos, recuperando su importante lugar en la mesa.

Según los números publicados por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), el primer semestre del año las ventas de vino mostraron un repunte de casi 4% con respecto a 2019, a pesar de que durante el mes de marzo hubo una caída del 6,3%. Si bien en números todavía es una cifra pequeña, el sector supo compensar las bajas producidas por los cierres de bares, restaurantes y el turismo bodeguero.

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“El primer trimestre fue muy bueno, pero, cuando empezó la pandemia, hubo un frenazo total”, afirmó Andrés Heiremans, Gerente General de Cruzat, y remarcó: “A pesar de que hubo consumo, al principio nosotros no vendimos más porque lo que se consumió fueron los stocks de cada establecimiento. Entonces hubo un mes y medio en que estuvo todo absolutamente frenado”.

En el mismo sentido, Francisco Rodríguez, brand manager y parte de la familia detrás de Corbeau Wines, contó que en cuanto a las ventas del primer semestre, notaron una diferencia más clara hacia finales de abril, mayo y junio: “Ahí notamos una aceleración muy fuerte en nuestras ventas. En nuestro caso, fue mucho mayor que ese 1.9% que señala el INV del mes de abril, pero hubo una retracción de vino blanco y otras cuestiones que se evalúan con respecto al año pasado”.

Optimismo a la larga

“Durante la cuarentena se vio un aumento muy marcado en todos los niveles de precios, desde los más baratos hasta el más caro inclusive. En todos hubo un crecimiento muy grande. El consumo se está fortaleciendo y se ha visto una vuelta al consumo de vino de mucha gente”, dijo Francisco Rodriguez, y hace hincapié en la franja de los 34 a 50 años, que “ha tenido un crecimiento bien fuerte”.

Para Andrés Heiremans, el público fue muy variado y que si bien la gente “estuvo más tiempo en sus casas”, no pudo afirmar todavía  “si eso sustituyó al canal HORECA (Hoteles, Restaurantes y Cafeterías)”, pero sí remarcó que “evidentemente hubo un crecimiento de consumo”.

Si bien todavía es muy pronto para hacer conjeturas a largo plazo y ese 1.9% del mes de abril no es mucho, es algo positivo. “Se está volviendo a tomar vino y es lo que desde la industria esperamos que se mantenga. Deseamos que la gente que volvió a tomar vino se quede post cuarentena”, sostuvo Rodríguez.

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