El mejor vino del mundo”, así se lo conoce al Petrus. Un vino de origen francés con más de 200 años de historia que por una botella de añadas especiales se llegó a pagar miles y miles de euros. Se trata de base uva Merlot de la región de Pomerol, dentro de Burdeos, con un toque de Cabernet Franc, hasta que en 2011 pasó a ser monovarietal: sólo Merlot. Se producen por año entre quince y treinta mil botellas, aunque hubo añadas en las que no alcanzó la calidad exigida y no se embotelló.

El primer enólogo permanente que tuvo el Chateau fue Jean Claude Berrouet, quien ingresó en 1964 y se retiró en 2007. Desde entonces, Jean Claude asesora diferentes bodegas en todo el mundo. En 2011, Patricia Ortiz, CEO de bodega Tapiz y actual Presidente de Bodegas de Argentina, le ofreció sumarse al proyecto desembarcando así por primera vez en el país.

“Es difícil definir el vino argentino”, así comienza la charla con Di•Vino Jean Claude Berrouet. “El vino argentino tiene mucha sinceridad y tiene mucha diversidad”, sostiene el enólogo y ejemplifica: “Es como si preguntaras cómo es la mujer argentina, hay una diversidad muy grande, no hay una sola”.

¿Por qué decidió venir a trabajar a Argentina?

Argentina es un desafío. Tuve la suerte de trabajar y hacer grandes vinos en Pomerol, pero cuando me propusieron hacer vinos en una región que no conocía fue un lindo desafío y difícil de rechazar. Hemos ido creciendo y entendiendo cada vez más el lugar.

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¿Qué sabía de los vinos argentinos antes de llegar al país?

El vino argentino en el mercado mundial todavía se está descubriendo. Se conocía al vino chileno en el mundo, pero el argentino todavía no; Chile exportó mucho antes que Argentina. Para el mundo, por ejemplo, Portugal sólo producía Oporto, y en lo personal la touriga nacional me encanta. Con Argentina tenemos que trabajar para comunicar que hay mucho más que Malbec y muchos Malbecs distintos.

¿Cuál fue la primera diferencia que encontró a la hora de trabajar los Merlot argentinos y los de Pomerol?

En Argentina se puede regular la irrigación y podemos adaptar al Merlot, ahí está el gran secreto.

Pero acá no se habla mucho del Merlot argentino

En Argentina se habla de Malbec y un poco de Cabernet Sauvignon, pero no tanto del Merlot. Y es una cepa interesante que te permite crear diversidad. Sé que tengo una estampilla marcada como “Mr. Merlot”.

¿Y el Merlot argentino tiene potencial para llegar a ser un Petrus algún día?

Yo tengo un viñedo al lado de Pomerol, donde tengo 100% Merlot. Y estoy tratando de hacer un Petrus… pero no me sale igual. El vino es único de cada lugar. Hay que tratar de respetar las características de la cepa, pero sus características en Argentina. No tiene el mismo comportamiento en todo el mundo, no es una Coca-Cola. Es un desafío importante. El Malbec y el Merlot tiene de origen la misma madre, pero de padres diferentes. El Merlot es la suavidad y elegancia de los vinos.

Su vino Las Notas es un blend con un pequeño porcentaje de Petit Verdot, Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc, pero es prácticamente Merlot, más del 90%, ¿por qué no llamarlo Merlot directamente?

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La diferencia entre un gran vino y un buen vino es el detalle, desde la vendimia hasta la botella. Y todos los años estamos tratando de aumentar los detalles. El arte está en la proporción.

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