Es uno de los enólogos más reconocidos en todo el mundo. Y si bien es catalogado como un experto en Cabernet Sauvignon, reconoce que se quedó en Argentina porque se enamoró del Malbec.

Con la misma precisión con la que elabora sus vinos, Paul Hobbs se animó a las 10 preguntas Di•Vino.

1. Hace 20 años que nació Viña Cobos, ¿cuál cree que fue el principal cambio que notó en el vino argentino en estos años?

Hubo tantos cambios que son difíciles de enumerar, desde la transformación agrícola con su crecimiento constante y sostenido de superficie cultivada, regiones productivas y calidad de las uvas hasta la tecnificación de las bodegas y el perfeccionamiento del uso de las barricas. Así nacieron vinos mucho más elegantes e integrados en los que predominan la fruta y la frescura y hoy casi no hay vinos con fallas, pero lo más importante fue el cambio cultural ya que antes se producían vinos masivos y sobremaduros y hoy tienen tanta calidad que compiten en el mercado internacional.

2. ¿Cómo se logra la construcción de una marca más allá de su nombre?

Nos interesa que nuestra gente comprenda que somos muy apasionados y muy responsables con los viñedos que trabajamos: como si fuéramos los esposos de las viñas. Que somos buenos en lo que hacemos y que aprecien nuestros vinos, como un arte. Queremos hacer la vida mejor, brindar una experiencia, que vuelvan a su casa y sientan placer. Queremos agregar valor a la vida de nuestros consumidores. Es este trabajo, día a día, que nos posiciona hoy donde estamos.

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3. ¿Qué fue lo que lo enamoró de nuestro Malbec?

Descubrí el Malbec y me enamoré. Era una variedad que no conocía antes de llegar al país, hace 30 años. Y si bien por aquel entonces era una uva común, protagonista de algunos blends de bajo precio, me sorprendió mucho. Se puede decir que el Malbec fue el culpable de que yo me haya quedado a trabajar en Argentina.

4. ¿Hay que seguir comunicando a Argentina con el Malbec como bandera o se puede hablar de otras cepas argentinas en el mundo?

Si bien el Malbec es la estrella que más brilla y siempre será la uva de bandera, todos sabemos que en Argentina hay una gran diversidad de terroirs, climas y suelos, y también personas que en distintas zonas piensan a su manera. Tenemos que expandir nuestras bases, este es un país muy grande y ese es el camino para explotar la diversidad de la mejor manera posible.

5. Suelen nombrarlo como un especialista en Cabernet Sauvignon, ¿cómo ve nuestro Cabernet Sauvignon?

Creo que es posible que alcance un gran reconocimiento y estoy comprometido con ello. Sin embargo, hasta la fecha no creo que hayamos logrado una “masa crítica” con esta variedad con el fin de lograr la sensibilización de los líderes y formadores de opinión. Tenemos que consolidar la noción mundial de que Argentina no sólo es incomparable en Malbec, sino que también puede competir con lo mejor en las grandes ligas… y eso es Cabernet.

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6. ¿Tiene el potencial para pelear en esas grandes ligas?

El Cabernet es la reina de las uvas tintas. Bordeaux y California son los dos lugares más reconocidos del mundo en producirla y Argentina va a estar al mismo nivel. No estamos tan cerca de eso hoy porque todavía son pocos los productores que están trabajando en Cabernet de calidad, pero eso lentamente está cambiando. Estoy convencido de que si hay un lugar fuera de Bordeaux para hacer un Cabernet superior, ese lugar está en Mendoza, y puede encontrarse en Luján de Cuyo o en Tupungato.

7. ¿Cómo ven en el exterior al vino argentino?

La tendencia general es elaborar vinos cada vez más fáciles de beber, con menos alcohol, mayor acidez y frescura, más suaves que concentrados, pero, sobre todo, ricos. El equilibrio, la elegancia y la complejidad se valoran cada vez más, igual que el precio y la calidad. Otra tendencia mundial es el estudio cada vez más profundo de los diferentes terroirs para lograr vinos con mayor identidad. Tenemos retos que superar, regulaciones, etiquetas, que se aclaren las apelaciones.

8. Asesora bodegas en muchos países, ¿es muy diferente elaborar vinos en Argentina con en el resto del mundo?

Las técnicas de elaboración son similares en todo el mundo, pero el terroir y las variedades exigen una pericia técnica. Ahí está el aporte de cada uno en entender el lugar, lo que nosotros llamamos “sense of place”, para lograr traducir el sentido del lugar en vinos refinados y expresivos. No hay una técnica universal sino más bien hay que adaptarse a la necesidad de cada lugar.

9. En el mundo se habla de denominaciones de origen e indicaciones geográficas, ¿para el vino argentino es momento de dejar de hablar tanto de varietales y empezar a comunicar esos nuevos terroir?

Todos sabemos que en Argentina hay una gran diversidad de terroirs, climas y suelos, y también personas que en distintas zonas piensan a su manera. Tenemos que expandir nuestras bases, este es un país muy grande (mucho más que Francia) y ese es el camino para explotar la diversidad de la mejor manera posible.

10. ¿Qué significa el Malbec para usted?

En lo que respecta a mi carrera, el Malbec ha jugado un rol muy significativo, probablemente el más importante, porque el trabajo que hice a finales de los 80’ y principio de los 90’ puso al Malbec en el mapa. No sólo para Argentina sino también para todo el mundo y eso fue maravilloso. Son oportunidades que se dan una vez en la vida, me siento muy privilegiado por haber contribuido.

Especial para UNO - Di•Vino

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