Samuel Kempf, un deportista neozelandés que visitó Barcelona para representar a su país en el Campeonato Mundial de Faustball, decidió subir a una montaña rusa en su momento libre. El hombre no sólo se divirtió alzando los brazos para sentir la velocidad, sino que, en el aire, atrapó el IPhone de otra persona que lo perdió en una de las bruscas maniobras de la máquina.
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El jugador (con cara de asombro) atrapó el carísimo smartphone a 134 kilómetros por hora (a 80 metros de altura) y así, demostró a las cámaras de la atracción sus buenos reflejos. Esta proeza no podía pasar desapercibida, por eso PortAventura compartió con los medios el video que ya acumula más de un millón y medio de visualizaciones en YouTube.
"Cuando comenzamos a ascender, el hombre dos filas por delante de mí sacó su teléfono y se le cayó, y aterrizó en la parte inferior de su carrito", afirma Kempf. "Estaba tratando de agacharse y agarrarlo, pero no pudo alcanzarlo, y yo dije en broma 'preparaos para atraparlo". Parece mentira, pero minutos después el chiste se hizo realidad y viral.
Tras finalizar el recorrido, Kempf devolvió el móvil a su dueño, ya que el pobrecillo lo estaba buscando en el suelo. Pero según el protagonista, lo más divertido fue ver a todo el mundo mirando las fotos y el video (que capta PortAventura para ver las reacciones de la gente) de su pantalla y el emotivo aplauso que recibió después.



