Con una fiesta que apostó a la emoción, La Paz celebró Vendimia y eligió a Rocío Mariana Micaela Cravero, una morocha de 20 años, como su soberana.
La elección se realizó a través del sistema de voto electrónico, que funcionó muy bien, pero al que pocos paceños se animaron y terminaron emitiendo muy pocos sufragios. Estuvo el gobernador de Mendoza Alfredo Cornejo, para el que fue su primera Vendimia como tal.
Legado de La Paz y de mi tierra es una saga que comenzó en la Vendimia paceña de 2013, con Hijos de La Paz y de mi tierra y que continuó el año pasado, con Herencia de La Paz y de mi tierra. Pero más allá de su secuencia, la de ayer perfectamente pudo ser entendida individualmente.
Las tres fiestas contaron la historia de una familia paceña a través de los años y de las distintas generaciones. En la de este año, el eje fue el noviazgo y el casamiento de los hijos. Rodrigo y María Paz, amigos desde la infancia y luego novios, se casan y se van de luna de miel por el resto de la provincia y el país. Ese recorrido sirvió para mostrar los clásicos cuadros vendimiales.
La puesta se basó en lo actoral, aunque los bailarines -todos paceños y de todas las edades- realizaron un trabajo impecable.
Más allá de un buen relato, que por momentos jugó con el humor, la base del espectáculo fue generar la emoción. Y lo logró.
Sin dudas, el clímax fue en uno de los últimos cuadros, cuando al escenario, mezclándose con los bailarines y actores, subieron productores de La Paz, los reales, los de carne y hueso.
Ese momento produjo una reacción instantánea e inédita en el público vendimial: los 10.000 espectadores se pusieron de pie instantáneamente y aplaudieron varios minutos.
Es sabido que esa reacción sólo la genera la aparición de la Virgen de la Carrodilla. El sábado, la patrona tuvo que compartir el privilegio con los trabajadores de la tierra.
El espectáculo había comenzado con la participación protagónica de Lorena Lorca, la última reina nacional que tuvo La Paz, coronada hace 20 años. Lorena bailó y, además, le habló al público, invitándolo a disfrutar del festejo.
Pero quizás toda la fiesta se puede resumir en una frase que dijo la voz en off durante el espectáculo y que sintetiza el espíritu paceño: "Acá tenemos los mejores vinos, acá hacemos los mejores chivos, acá damos los mejores abrazos".
Casi perfecta la frase, porque La Paz no es solo producción, sino que también es un puesto en el camino, un oasis en medio de la ruta, y en esos sitos lo primero importante es la hospitalidad de quienes los habitan.
En total, 250 artistas actuaron y bailaron sobre el escenario, para dar forma a un espectáculo muy dinámico, lleno de música y de luz, que terminó pocos minutos después de la medianoche y que fue muy aplaudido por la gente.
La fiesta se realizó en el estadio del Complejo Deportivo y Recreativo de La Democracia y tuvo una organización muy cuidada.
Por fortuna, la tormenta que castigó a gran parte de la provincia no llegó hasta allí y permitió que la concurrencia disfrutara de una noche agradable, que fue cerrada con la actuación de Los Playeros.
La elección
Desde hace años La Paz elige a su reina con el voto de los vecinos. Un sorteo para elegir algunas terminaciones del DNI y después los favorecidos depositan su sufragio.
El sábado se implementó un novedoso sistema de sufragio electrónico, bien simple y ágil.
Había que acercar el nuevo DNI tarjeta y la computadora leía el código de barra y abría la pantalla con los nombres y las imágenes de las 5 candidatas. El paceño tocaba la imagen que quería votar y la máquina emitía un ticket con el sufragio, que luego se introducía en la urna.
Pese a la simpleza del sistema, los paceños fueron remisos a utilizarlo y solo se emitieron una treintena de votos.
Los encargados de la elección intentaron estirar lo más posible la duración, pero el público prefirió no participar.
Pese a esto, no hubo objeción ni cuestionamientos en la elección.
Rocío Cravero se impuso con un puñado de votos (no se dio a conocer la cantidad) sobre el resto de las participantes y fue coronada reina.
La muchacha de 20 años, que representó al Centro Cultural, estudia Tecnicatura en Administración Pública.
La virreina es María del Valle González, una chica de 18 años que representó a la Unión Vecinal Desaguadero que, por cierto, fue la barra más bulliciosa de la noche. La virreina fue elegida con 6 votos.



