La fiesta de la Vendimia es, sin dudas, un momento muy esperado por los mendocinos. Familias enteras se preparan para vivir el ansiado espectáculo con distintas aunque tradicionales ideas.
Mamás y abuelas preparan los sándwichs, alfajores y otras especialidades. Ellos cargan las sillas, almohadones y demás artículos necesarios para pasar una gran noche, y las más chicas aprovechan para lucir sus vestidos y coronas, para soñar con algún día pisar el escenario mayor.
La Vendimia por la Identidad se organizó en un marco de austeridad y lo que se vio en las gradas no fue la excepción. Mucho mate y pocas canastas con comida. Faltaron coronas. Incluso el set ofrecido por la organización (un banderín, un folleto y una linterna por familia) fue mucho más discreto que el ofrecido el año anterior.



