Para nosotros, la Constitución es "la expresión normativa del proyecto político de una comunidad". Por ello, no es solo un texto jurídico: también es la expresión de un estadio de desarrollo cultural, medio para la representación cultural del pueblo ante sí mismo, espejo de su patrimonio y fundamento de sus esperanzas.
Cuando hablamos del Estado constitucional, debemos tener en cuenta que las contribuciones de cada sociedad, en cada etapa histórica, tienden a incorporarse a una cultura compartida, sin perjuicio de que, al interiorizar las experiencias ajenas, lo haga aportando sus propios matices y generando, a su vez, nuevos elementos que se suman al intercambio creciente de patrones culturales. El Estado constitucional aparece así como un producto histórico y multicultural caracterizado por la dignidad humana como premisa antropológico-cultural, por la soberanía popular y la división de poderes, por los derechos fundamentales y la tolerancia, por la pluralidad de partidos y la independencia de los tribunales.


