Fue presentada en una expo de innovadores en Córdoba. Está equipada con sensores que captan el estado del bebé y de la madre, y envían esos datos al obstetra por celular.

Una remera ayuda a controlar cómo marcha el embarazo

Por UNO

Una remera inteligente para el control del embarazo, provista de sensores y una placa con bluetooth que se conecta al teléfono y se comunica con el obstetra, es uno de los 20 proyectos destacados que fueron exhibidos durante la exposición de iniciativas tecnológicas de la Universidad Nacional de Córdoba, seleccionadas para el concurso nacional Innovar.

La prenda sirve "para hacer un control en el tercer trimestre del embarazo: la mamá se coloca esa remera en su casa, la misma tiene sensores que van a motorizar al bebe y a ella", señaló en diálogo con la prensa el médico Martín Moya, de 48 años y creador del proyecto.

"Los sensores trasmiten a una placa que, vía bluetooth, lo trasmite al teléfono y en tiempo real le da a la madre la información de cómo está el bebé en una escala de colores. A partir de ahí, el teléfono trasmite vía Wi-fi a un algoritmo más complejo, que analiza detalladamente todos estos datos que saca de la madre y del feto, y se los proporciona al obstetra para saber el estado del bebé", describió.

"Es un test que es mucho más sensible y más preciso que lo que hoy se usa, que es la ecografía. Esto es una película de cómo está el bebé y no una foto como hace la ecografía", reseñó Moya.

El médico precisó que ya tiene un prototipo funcionando y destacó que su idea "es desarrollarlo y llevarlo a otra escala para vender el producto a las mamás embarazadas, a las clínicas o a las obras sociales".

Innovaciones y soluciones

La prenda inteligente compartió la exposición organizada en el Parque Educativo Sur de Córdoba, por quinto año consecutivo, con un kit de pequeña escala para la generación de huertas orgánicas y un sistema de aprovisionamiento alimentario unipersonal y autocalentable de raciones para bomberos forestales. También hubo, entre otros, un juego terapéutico interactivo para niños con trastornos del espectro autista, un sistema de acceso seguro al hogar a través de un portón automático que funciona con el celular y un dispositivo portátil de lectura para no videntes.

El creador de este último, Manuel Díaz Ferreiro, señaló: "El aparato es del tamaño de un celular viejo, un poquito más alto, y permite convertir cualquier tipo de texto impreso a voz".

"Esa fue la función principal cuando se lo pensó", sostuvo el ingeniero en Computación de 31 años, aunque aclaró que a partir de entrevistas y reuniones terminó desarrollando un dispositivo "que permite hacer resúmenes, deletrear, detectar la denominación de los billetes" o leer la información relevante de las facturas de servicio.

"El objetivo que tenemos con este proyecto (llamado Prócer) es hacer una empresa de tecnología inclusiva, que es a lo que nosotros aspiramos. Estamos buscando justamente financiamiento y fondos para poder hacer una producción inicial", enfatizo, y agregó: "Queremos que esto sea realmente una solución que llegue a la calle y no que sea un proyecto que quede en un stand".

Para Díaz Ferreiro, una vez que el dispositivo comience a producirse debería tener un precio accesible, ya que si bien existen aparatos con características parecidas, tienen valores inalcanzables.

"El propósito es que nuestro producto tenga el precio más económico posible, tenemos que levantar el nivel de producción para que sea más barato", manifestó el creador, quien comparte la autoría del proyecto con tres colegas.

La diseñadora industrial Mikaela Roel contó cómo ideó, junto con su compañera de tesis, Carolina Cardone, el juego terapéutico interactivo (diseñado para los niños con trastornos del espectro autista).

Con el objetivo de desarrollar un juego para que pudieran jugar todos los chicos, las jóvenes empezaron por estudiar las necesidades especiales de los nenes con trastorno autista.

"Nos dimos cuenta de que era muy necesario incorporar tecnología, por eso el juego es interactivo, porque los chicos con autismo se ven muy atraídos por el uso de la tecnología, disfrutan mucho más que con un juego tradicional", señaló y recordó que así se vincularon "con dos compañeros de la UTN que también integran el equipo ahora, que son Martín Pastore y Federico Haustein".

Juntos desarrollaron "una aplicación para tablets y celulares que además interactúa con un juego de piezas físicas, que es lo que estamos presentando en la muestra", relató, y detalló: "La aplicación está programada para identificar cada una de las piezas cuando el niño las pone en la pantalla".

"Nos propusimos que este juego cumpla con los requisitos de lo que en el diseño se llama diseño universal, para que jueguen todos los niños y además que sea desde lo social lo más accesible desde lo económico. Teniendo esto como base ahora buscamos financiamiento para producirlo en serie", explicó.