El Cronista
Reveló que planea compartir información de sus 400 millones de usuarios.
Polémica por Facebook
Los reguladores de todo el mundo se encuentran frente a un interrogante: cómo lidiar con elcrecimiento de un fenómeno de Internet que hace cinco años no existía.
Facebook, fundado en un dormitorio de Harvard, ahora cuenta con 400 millones de usuarios y esel sitio de redes sociales más popular del mundo. Pero su meteórico avance también dio origen a un mayor seguimiento por parte de losreguladores y defensores de la privacidad, que cuestionan la dirección que están tomando esossitios web. En diciembre, Facebook implementó cambios que, por defecto, convirtieron en pública la mayorparte de la información personal de los usuarios. El mes pasado, Facebook reveló que planeacompartir automáticamente información de sus usuarios con otros sitios web. "Facebook está atrapadobajo el microscopio de la privacidad", aseguró Marc Rotenberg, presidente del Electronic PrivacyInformation Centre. "En este momento, casi no hay cosa que haga la compañía que no genere ciertapreocupación por la privacidad. Eso no escapa la atención de los reguladores tanto en Europa comoen Estados Unidos". Sin embargo, hasta ahora los legisladores no lograron introducir leyes que directamenteapunten a Facebook. Si bien Facebook está pasando el límite al hacer pública más información enforma predeterminada, también le está costando mucho que sus usuarios controlen su propios datos. Por ejemplo, cuando los usuarios de Facebook postean contenido nuevo, pueden decidir siquieren compartirlo con una persona, con un grupo o con toda la web. Los motivos de Facebook no son difíciles de entender. Al lograr que más información personalsea públicamente accesible, está aumentando su capacidad de apuntar a los usuarios con avisospublicitarios altamente específicos. "Están pasando el límite porque tienen razones económicas para hacerlo," explicó Augie Ray, analista de Forrester Research. Sin embargo, Facebook –y el resto de la industria de redes sociales– está enfrentando laposibilidad de tener que atenerse a una mayor regulación en Europa y Estados Unidos, sus mercadosmás grandes. A Richard Allen, director europeo de política pública en Facebook, le preocupa que las leyesnuevas inhiban el desarrollo de tecnologías nuevas en un momento de rápida transición, mientras asu vez brinda poca protección nueva a los usuarios. "La regulación demasiado detallada podría desactualizarse muy rápidamente y quizás no cumpla los objetivos de los reguladores", dijo Allen. "El precio de que se paga es el precio de lainnovación". Mientras tanto, Tim Sparapani, el par de Allen en Washington, señaló que pese al temor de losreguladores, hay poco que indique que Facebook esté causando estragos al permitir a la gente quecomparta información online. "Parece haber una verdadera desconexión entre los reguladores y lagente. La gente abraza estas tecnologías sociales. Aceptan compartir con el otro. El explosivocrecimiento de Facebook es prueba de eso".


