Permiten realizar en tiempo real el seguimiento y desarrollo de los cultivos y hasta monitorear el desplazamiento del ganado y estuvieron presentes en la muestra Expoagro.

Los drones son los nuevos aliados del campo

Por UNO

Los drones son un aliado de precisión para el campo al tratarse de equipos voladores no tripulados que permiten realizar en tiempo real el seguimiento y desarrollo de los cultivos y hasta monitorear el desplazamiento del ganado y estuvieron presentes en la muestra Expoagro.

Tienen un enorme potencial de uso en la certificación de procesos y la trazabilidad de los productos, según un informe del Instituto Nacional de Tecnlogía Agropecuaria (INTA).

De acuerdo con Andrés Méndez, referente en agricultura de precisión de esta unidad del INTA, "esta nueva herramienta le permite al productor conocer, en tiempo real, el estado, el desarrollo y la variabilidad de los lotes".

Equipados con cámaras para sacar fotografías o filmar en alta definición, los nuevos equipos voladores no tripulados pueden ser aviones, helicópteros o tener desde cuatro a ocho hélices.

Entre los usos más destacados, se encuentran los relevamientos topográficos, que ayudan a identificar zonas del terreno susceptibles de erosión y a confeccionar mapas detallados de las labores agrícolas.

En Expoagro llamó la atención el despliegue técnico del drone eBee SQ, desarrollado por la empresa senseFly con base en Suiza y que en la Argentina difunde Geosistemas.

Desde el 2014, el drone se ha consolidado como la tecnología más novedosa en la agricultura y desde entonces, el sector agroindustrial ha estado a la expectativa de su desarrollo y de las posibilidades reales de su aplicación.

El lanzamiento de eBee SQ superó estas expectativas al ser un modelo de vehículo aéreo no tripulado (también conocido como UAV, por sus siglas en inglés: Unmanded Aerial Vehicle) que acerca a los productores agropecuarios la última tecnología en monitoreo y tratamiento de cultivos.

En tanto, el eBee SQ es un drone con vuelo totalmente automatizado, ya que quien lo opera solamente debe prepararlo para el despegue delimitando el plan de vuelo y su aterrizaje. Cuenta con la cámara multiespectral Parrot Sequoia y cinco sensores para las bandas Roja, Infrarroja, Verde y Borde Rojo y RGB (visión normal) y se completa con un Sensor de Luminosidad Normal que normaliza los índices que se generan automáticamente.

El operador tiene la posibilidad de realizar maniobras, aterrizar y retomar el vuelo cuando lo desee gracias al software eMotion Ag. La autonomía de vuelo de este drone es superior a los 55 minutos, lo que permite cubrir una superficie de más de 200 hectáreas en un solo vuelo (10 veces más que drones cuadricópteros) y remontar alturas superiores a los 120 metros.

Se trata de la innovación tecnológica más significativa de los últimos años en materia de drones para agricultura de precisión, pero a la vez con un sistema sencillo para ser utilizado por cualquier productor.

Jose Marchetti, asesor de ventas para Latinoamérica aseguró que "en pocos años, ningún cultivo del mundo va a poder ser imaginado sin varios sobrevuelos de drones en alguna de sus etapas".

El mejor ejemplo de esto, son las grandes usinas azucareras de Brasil, que a partir del 2017 comenzaron a montar equipos dedicados exclusivamente al monitoreo de cultivos mediante drones: "Dos personas, una camioneta y... a volar" describió Marchetti.

Entre las principales virtudes de este drone se destacan el análisis del desarrollo de los cultivos en base a la radiación que emiten o reflejan, a través de imágenes procesadas por el software Pix4DmapperAg/Pro.

Estos datos permiten conocer diversos indicadores de salud de los cultivos, tales como los niveles de clorofila o índices NDVI (índice de vegetación de diferencia normalizada) o la detección temprana de plagas, que posibilita la aplicación de químicos antes de que la misma se esparza, disminuyendo así el uso de plaguicidas o fertilizantes.