Microsoft presentó las funciones de Kinect, el sensor de movimiento y voz ligado a la consola del juego Xbox 360 que permite dialogar con la pantalla del televisión en forma natural.

¿Llegó a su fin la era del control remoto?

Por UNO

Fue la gran innovación de los años 80, cambió la forma de ver TV, abrir puertas y encenderaparatos. Pero la revolución informática podría enviarlo al museo muy pronto.

Una de las novedades presentadas en el Consumer Electronic Show de Las Vegas, la mayor feria

de alta tecnología del mundo, es el anuncio del principio del fin de los dispositivos de mando a

distancia.

La noticia la dio Microsoft al presentar las funciones de Kinect, el sensor de movimiento y

voz ligado a la consola del juego Xbox 360 que permite dialogar con la pantalla del televisión en

forma natural. Un movimiento de la mano bastará para tener a la vista la programación y luego un

comando vocal permitirá seleccionar lo elegido.

A dos meses de su lanzamiento al mercado, la cámara que permite captar los movimientos de un

usuario y trasladarlos al mundo de los juegos vendió 8 millones de unidades. Avatar Kinect reconoce

no sólo los movimientos de la boca, brazos, giros de cabeza, sino hasta el alzarse de una ceja.

Los ingenieros de la empresa trabajan a tiempo completo para explotar al máximo esta

versatilidad ante la televisión, dando al nuevo accesorio más utilidades que mover personajes de un

juego. El desafío es cómo aprovechar al máximo su capacidad para escanear partes del cuerpo y

reconocer la voz.

Aunque no podemos saber cuánto le queda de vida útil, está claro que el reinado del control

remoto en los hogares se ve claramente amenazado por estas innovaciones, que vuelven real la

tecnología de ciencia ficción que Steven Spielberg anticipó en el film

Minority Report.

Resta saber si la lucha que antes se entablaba por la posesión del mando a distancia en el

living o el dormitorio se transformará en el futuro en una guerra de gestos sin contacto físico.