"Que veinte años no es nada..." cantaba Carlos Gardel en su entrañable tango "Volver". Y tal vez enpocos episodios de la historia mundial es tan apropiada esta expresión como en el vertiginoso
Hace dos décadas, el británico Tim Berners-Lee inventó la www "sólo porque la necesitaba". A partir
de entonces, el mundo no volvió a ser igual.
La web cumplió 20 años
desarrollo de la red global de internet en las dos últimas décadas.
La World Wide Web, o la "red", transformó de tal manera la sociedad global que muchos nodudan en compararla con la Revolución Industrial del siglo XIX. Y es que cada vez son menos los sectores de la sociedad que no han sido tocados de una manerau otra por el explosivo crecimiento del mundo "en línea". Aunque las cifras varían, algunosestudios calculan que cerca de 1.700 millones de personas, o sea casi el 25% de la poblaciónmundial, son usuarias del universo de la red. El Ford del Internet El poner Internet al alcance de todos desató una revolución. Con la red paso algo parecido a lo que ocurrió con la industria automotriz a comienzos delsiglo XX. Un invento que existía hace décadas sólo alcanzo su potencial cuando alguien entendió lamanera de masificarlo. En el caso automotriz, Henry Ford consiguió al diseñar su modelo T que millones deconsumidores pudieran comprar automóviles, hasta ese momento simples curiosidades mecánicas demillonarios. Del mismo modo, el invento de la World Wide Web por parte de Berners Lee, hizo que internet,creada décadas atrás por científicos del Departamento de Defensa de Estados Unidos y que apenasentusiasmaba a científicos y expertos de una comunidad reducida, súbitamente se convirtiese en unaherramienta disponible para cientos de millones de personas. La herramienta de la World Wide Web logró que el mundo en línea, antes accesible sólo concomplicados códigos de computación, quedase apenas a un 'click' de distancia. Los gigantes de la red Y así como la edad industrial trajo consigo sus gigantes empresariales, consagrandoempresas y apellidos como Rockefeller, Vanderbilt, Carnegie, o el mismo Ford, el desarrollo de lared ha consagrado su propia generación de mega empresas. Google es un indiscutible gigante de la web. Tal vez pocas firmas reflejen mejor la dramática expansión económica y cultural de la redcomo Google. La empresa, creada en 1996 por dos estudiantes doctorales de la universidad de Stanford enEstados Unidos con base en el consejo de uno de sus supervisores académicos, tomó rápidamente elcontrol del mercado de los motores de búsqueda de internet, las guías mediante las cuales losusuarios intentamos explorar el mundo casi infinito de la red. El proyecto académico de losestudiantes Sergei Brin y Larry Page alcanzaba ya en 2004 una capitalización de mercado deUS$23.000 millones, y sigue creciendo. Con su capacidad de concentrar en sus páginas al público normalmente difuso de usuarios de lared, Google hoy es vista como un titán en la industria de la publicidad, de los medios, delcomercio e incluso de la cultura. Por algo las academias de la lengua en todo el mundo aceptan lainclusión del verbo "googlear" en sus idiomas. Doble faz Como los tuvo en su momento la Revolución Industrial, esta revolución de la redtiene también sus defensores y críticos. Abre mundos pero genera temores. Por una parte, la expansión económica del mundo en línea ha dejado muchas victimas en elmundo "real"". La maravillosa simpleza de los portales de compra de pasajes aéreos acabó concientos de miles de agencias de viajes. La expansión de Amazon condenó a muerte a millares delibrerías. Industrias completas, como la discográfica y la de los periódicos, tambalean ante elavance de la red. La expansión de Wikipedia, dirigida por Jimmy Wales, disminuyó considerablementeel atractivo de las enciclopedias tradicionales. También en el campo cultural y político hay consecuencias buenas y malas. Los fundadores deTwitter, Evan Williams y Biz Stone, han visto como su invento ha servido para ayudar a movimientosde protesta en sociedades cerradas, y algunos lo llaman un instrumento de democracia. Pero el que haya voz a muchos que no la tenían, implica que ideas que algunos consideranindeseables y hasta peligrosas lleguen a muchos más, permitiéndoles además interactuar. Como cualquier ciudad Las redes sociales en línea, entre tanto, tienen el potencial de conectar individuos sinimportar raza, clase o lugar de origen que comparten valores, hobbies e intereses. No obstante,muchos se quejan que estas redes, cuyo exponente más vistoso es tal vez Facebook, han banalizado lainteracción social, y en ocasiones amenazan con entrometerse en la privacidad de sus millones deusuarios. Al igual que la imprenta, la web permitió que la información, antes privilegio de pocospasara a estar al alcance de muchos, y mucho más que la imprenta abrió las puertas para que lasfuentes de información se multiplicaran. Sin embargo, lo que muchos consideran demasiada de esta información es sexual, lo que másallá de ofender, ha generado temores particularmente en lo que se refiere a los menores de edad. Ante tanto claroscuro, quizás es sensato seguir la sugerencia del intelectual británico(escritor, cómico, actor) Stephen Fry: concebir al mundo virtual como al real. La web es como cualquier ciudad, con unos sitios peligrosos y otros fabulosos. Los invitamos esta semana a explorar con nosotros el impacto que en estas dos décadas hatenido la red, y cómo ha cambiado nuestras vidas, probablemente para siempre. Este enlace lleva a un documental en españolsobre los 20 años de la web.


