El niño rebelde de Silicon Valley

Por UNO

Travis Kalanick, el fundador de Uber, es un líder admirado por sus empleados, pero suscita polémicas al situarse siempre en el límite de lo legalmente permitido en los negocios. Amante de la juerga nocturna, parece haber sentado cabeza con su joven novia violinistaTiene un aire de seductor terrible, con su melena salpicada de canas. A sus 38 años, Kalanick forma parte de la nutrida generación de genios multimillonarios de EE.UU. que se han enriquecido en internet sin terminar los estudios universitarios. 

Vive a la contra. Siempre al límite de lo (legalmente) permitido. La revista Fortune lo ha llamado "héroe rebelde de Silicon Valley" por fundar Uber, la compañía que ha puesto a los taxistas de medio mundo en pie de guerra. 

Puso su primer negocio en marcha a los 18 años, un programa informático para preparar la selectividad. Luego montó un motor de búsqueda de archivos multimedia de música y películas, pero varias compañías le demandaron por más de 250.000 euros por violar derechos de autor y él se declaró en bancarrota para escurrir el bulto. Tuvo que volver a vivir en casa de sus padres, y esto que ya rondaba la treintena. Le fue mucho mejor con Red Swoosh, un software que permitía indexar archivos de vídeo y enfocado en el streaming. Cuando vendió la empresa en el 2007, se quedó con 18 millones de euros en el bolsillo, un chef personal y una legión de jóvenes empresarios que acudían a su mansión a visitarle a proponerle proyectos, mientras él jugaba a la Wii (dicen que es uno de los mejores del mundo jugando a tenis). 

Su idea de Uber nació una Nochevieja del 2008, cuando él y sus amigos se gastaron más de 700 euros en un coche con chófer en París, cubierta por un manto de nieve. Pensó en cómo crear un servicio de transporte urbano con vehículos privados al alcance de un móvil. Dio con la fórmula y pese a la resistencia legal en muchos países ha conseguido montar una empresa con 2.500 empleados que gestionan a 160.000 conductores. Se le atribuye hoy una fortuna de 4.700 millones de euros. Para Forbes, está entre las 200 personas más ricas del mundo. 

En el trabajo, es una persona muy respetada. Cada semana dedica una hora en contestar a las preguntas de sus más de dos mil empleados. Carles Lloret, director general de Uber en España, trabaja con él y asegura que "Kalanick es ambicioso, pero sobre todo transmite pasión y visión. Nos da la máxima libertad, no es una persona que impone, sino que te ayuda a encontrar la solución. Es muy inteligente. Con poca información se hace una idea del tema en tiempos muy rápidos". 

Albert Cañigueral, uno de los exponentes de relieve en España del consumo colaborativo, recuerda que Uber no tiene nada que ver con esta filosofía, sino que actúa según la lógica de economy on demand. O sea, negocio puro. Reconoce que el modelo empresarial es interesante, aunque esto ha supuesto romper las normas establecidas. 

A Kalanick le han tachado de arrogante y ególatra. Destaca por tener una dote innata para la persuasión y ha tenido estos años algunas salidas de tono. Como cuando dijo: "Estamos en una campaña política. El candidato es Uber y nuestro contrincante es un gilipollas llamado Taxi". Aunque luego se corrigió: "Yo no odio a los taxistas. Me quejo de los ayuntamientos que restringen la oferta y no permiten a la gente elegir. La legislación actual sirve para preservar un monopolio centenario y a unos cuantos privilegiados". Su mantra se resume así: "Puedes hacer lo que ellos dicen. O luchar en lo que tu crees". "Travis es consciente de las dificultades. Pero está muy encima del negocio. Debe dormir poco, estoy seguro", dice Lloret. 

Las últimas semanas están siendo un tanto difíciles para él. En Corea los fiscales quieren pedir un mandato de arresto, por violar la ley (corre el riesgo de una condena de dos años de prisión). También se le acusa de plagio. El empresario Kevin Halpern asegura que él estaba desarrollando con anterioridad la idea de Uber con la empresa Celluride. "Kalanick era brillante, se ganó mi confianza". Ahora le pide 900 millones de euros de daños. El personaje es controvertido. Dicen que puede aguantar hasta ocho horas en un jacuzzi y que se queja de que no tiene tiempo para los videojuegos. No esconde que le gusta la vida nocturna. "Pierdo mucho tiempo con los concejales de Miami, cuando estaría mejor en el Shore Club (un local de moda)". Se le ha visto salir en bares con Gwyneth Paltrow. En una juerga nocturna con Sean Parker, otro genio de Silicon Valley, se negó a abandonar el club nocturno que estaba cerrando y provocó un altercado con la policía. Tuvo que pagar una fianza de 1.700 euros. 

"Me han llamado de todo. Pero cuanto más hablan de nosotros, más gente tiene ganas de probar nuestros servicios", afirma sin perder su garra vendedora."Es una táctica hábil. Lo que se ahorran en Uber en gasto de marketing lo destinan a los abogados", dice un conocedor del sector. "A veces me caliento demasiado , pero es que soy un hombre apasionado", se justifica él. Su novia actual Gabi Holzwarth, de 25 años, ofrece un retrato de él diferente. La chica empezó a tocar el violín en la calle. Porque, dice , no sabía hacer otra cosa. Kalanick se fijó en ella hasta que nació el romance. Gabi es una chica problemática, que arrastra graves trastornos alimentarios. "Travis ha sido de gran ayuda en mi recuperación. Ha sido como una roca. Este es un lado que nadie conoce de él. Me dijo que esto lo superaríamos juntos. Me controla cada día. Viene corriendo a casa si necesito algo", asegura. Travis, chico malo y chico bueno a la vez.

Fuente: La Vanguardia