Sin los filtros, Internet colapsaría por el exceso de correos basura. Por qué son tan necesarios, pese a muchas veces no ayudan.

El enemigo de las búsquedas

Por UNO

Noventa años después, la revista más antigua de Canadá, The Beaver (el castor), se ve obligada acambiar de nombre.

Para sus editores, es natural que la publicación especializada en historia tome su nombre del

incansable y laborioso roedor semiacuático que es el animal nacional de ese país.

Pero el problema es que el nombre de la criatura, en jerga vulgar alude a la vagina. En

consecuencia, los intentos de alcanzar a un amplio sector por medio de internet se ven

interrumpidos por los filtros que detectan material ofensivo, especialmente en las escuelas.

A su vez, la mayoría de los aproximadamente 30.000 visitantes mensuales del sitio electrónico

de la revista sólo permanecen menos de diez segundos, el tiempo que probablemente les toma

percatarse de que no es historia precisamente lo que están buscando.

Deborah Morrison, editora de la publicación, le dijo a la BBC que "en 1920, The Beaver era un

nombre perfectamente adecuado".

Y "aunque el otro significado del término no es nada nuevo, su ambigüedad se convirtió en

todo un reto con el avance de internet. El nombre se ha vuelto un impedimento para nuestro

crecimiento".

Una preocupación parecida ya llevó en parte a que las autoridades del Beaver College, en

Pensilvania, EE.UU., decidieran cambiar el nombre de esa institución educativa.

Scunthorpe

En un caso parecido, en 1996, a los residentes de Scunthorpe, en el Reino Unido se les

prohibió en un inicio registrarse con el proveedor de internet AOL porque el nombre de la localidad

industrial contenía una de las palabras considerada como una de las obscenas de la lengua inglesa.

Gay estuvo en el centro de uno de los entuertos ocasionados por los filtros.

Ahí comenzó el llamado "Problema de Scunthorpe", al que no han sido ajenos residentes de

otras poblaciones inglesas como Penistone (penis, pene) o de condados como Sussex, nombre que

contiene sex, sexo.

En 2004, por su parte, el Museo Horniman, de Londres, dejó de recibir correos electrónicos

por la asociación con horny man, hombre caliente.

Pero ¿en una época en la que ya internet superó su infancia, este celo de los filtros

significa que los cinturones de castidad de la red están demasiado apretados?

¿Por qué los filtros no son capaces de discernir con más exactitud qué es obsceno y qué no lo

es?

El problema, dicen los expertos, es que debido a la abundancia de material ofensivo en la red

los encargados de preparar los filtros prefieren apostar por lo seguro, incluso aunque esto

signifique que paguen justos por pecadores.

Lo que hay, explican, es una verdadera carrera del gato y el ratón entre los creadores de

spam, o correo no solicitado, y los ingenieros que elaboran los filtros para impedir que ese tipo

de mensajes lleguen a los usuarios.

A filtros más poderosos, los creadores de spam elaboran técnicas más sofisticadas para

beneficiarse de la pornografía, o de la publicidad que promete alargamientos de penes o píldoras

para la virilidad.

Pese a que puedan funcionar bien, algunos errores de los filtros han dado lugar a entuertos.

En 2008, un sitio de noticias perteneciente a la Asociación Americana de la Familia censuró

una noticia de la agencia Associated Press sobre el velocista Tyson Gay.

Un filtro detectó en "gay" una palabra ofensiva y la reemplazó por homosexual.

El resultado fue el siguiente titular: "Homosexual alcanza fácilmente la final de los cien

metros en pruebas olímpicas".

Un tsunami

Pero muchos consideran que corregir los fallos que impiden que correos legítimos lleguen a

los usuarios no interesa a los encargados en invertir dinero para mejorar los filtros.

Expertos dicen que sin los filtros, el spam colapsaría las redes.

Bennett Haselton, webmaster de Peace Fire, una organización defensora de la libertad de

expresión de los jóvenes en internet, estima que el problema no es sólo la ineficacia de los

sistema de filtros porque "la tecnología va mejorando cada vez más".

El problema más bien, según él, es "que no hay suficientes incentivos de mercado para el

mejoramiento de los filtros" porque los usuarios no son conscientes de todo el material que se ha

perdido en el camino y no llega a su bandeja de entrada.

Sin embargo, Henry Stern, investigador de la firma de redes informáticas Cisco Systems, opna

que en la industria se evalúa a los filtros por su precisión en no bloquear mensajes o sitios

auténticos.

Sin los filtros, dice, un tsunami de entre 250.000 y 400.000 millones de mensajes de correo

basura diarios inundarían las bandejas de entradas y colapsarían las redes alrededor del mundo.

Los ingenieros encargados de filtrar el material consideran que casos como el de Scunthorpe

pertenecen al pasado.

Sin embargo, al menos un correo electrónico que aludía al Problema de Scunthorpe y enviado a

una universidad durante la investigación para escribir este artículo, fue borrado por los filtros.

Y no habría que sorprenderse si enviamos este texto a un amigo y no lo recibe en el correo de

su trabajo.