Mendoza, por año, genera un millón y medio de e-waste o chatarra electrónica. Se trata de PC, notebooks, monitores y teléfonos que caen en desuso a medida avanza la tecnología.

¿Dónde tirás lo que ya no te sirve?

Por UNO

Mendoza genera un millón y medio de kilos de e-waste o basura electrónica por año. La cifra –salidade un estudio de mercado de una empresa recolectora local, puesto que el Gobierno no maneja ningún

dato al respecto– es menor que la de la ciudad de Buenos Aires, donde hay diez veces más población.

La basura electrónica o chatarra tecnológica se está convirtiendo en un verdadero dolor de

cabeza en muchos países. Es que los avances tecnológicos vuelven obsoletos computadoras, notebooks,

monitores y teléfonos celulares mucho tiempo antes que el estimado para su vida útil.

Por ejemplo, un celular tiene un tiempo de vida estimado en tres años, pero en nuestro país –m

oda mediante– no llega al año y medio.

Según datos de la ONG ecologista Greenpeace, casi diez millones de celulares se descartaron

anualmente en los dos últimos años y la tendencia permanecerá igual hasta el 2011. Esta cifra se

multiplicó por cuatro desde el 2005 hasta el 2009.

Si a esto le sumamos que –según una encuesta de la consultora TNS Gallup para Global Telecom

Insights– dos de cada tres habitantes piensan cambiar su celular en los próximos seis meses, la

situación se agrava aún más.

Así, cientos de artefactos electrónicos se almacenan en casas y empresas, víctimas de una

muerte prematura y con una disposición final indefinida.

"Muchas veces, una persona gasta $3.000 en una computadora y no quiere tirarla a la basura

así nomás", explicó Farid Nallim, gerente de Reciclarg, la única empresa de recolección y reciclado

de productos de la línea gris (ver nota relacionada).

Algo similar argumentaron desde el Gobierno. Oscar Rubio, jefe de gabinete de la Secretaría

de Ambiente, le dijo a UNO que "hay una cultura propia del mendocino, porque muchas de las cosas

que han tenido valor no las descarta, sino que las guarda. Y si la computadora está funcionando, se

la entrega a otra persona. Lo mismo sucede con los celulares, que pasan de padres a hijos. Por eso

no sabemos cuánta basura se genera. Sería irresponsable dar un número".

En este sentido, los mendocinos parece que respondemos bien al abecé de la gestión de

residuos, que indica primero reusar, luego reciclar y por último tratar para su disposición final.

Planta de tratamiento

De todos modos, la generación de basura electrónica va en aumento con los avances

tecnológicos. La Provincia estudia la creación de un parque de saneamiento especial para tratar y

disponer este tipo de residuos.

El primer inconveniente con que se ha encontrado es la falta de legislación al respecto, cosa

que estaría en vías de solucionarse. "Estamos trabajando en un proyecto de ley específico de la

materia", aclaró Rubio.

En segundo lugar, reaparece un problema cultural. "Estas iniciativas sólo sirven si la gente

participa. No se puede montar una planta de tratamiento de estos materiales para tratar cinco

computadoras por mes", dijo el funcionario.

Rubio no quiso revelar el lugar donde se montaría el parque-planta, "porque primero hay que

consensuarlo con los municipios, que en definitiva serán quienes lo gestionen".