El tren que une Paraná con Colonia Avellaneda es un sobreviviente. Por dos pesos, entre 450 y 500 personas van y vienen. Es barato, ecológico, cómodo y también símbolo de resistencia, en medio de los vagones corroídos y los talleres desguazados. Sobre los rieles, la historia, la resistencia y una fuerte función social