Con los casos de Báez y Macri, la Justicia volvió a ocupar el centro de la escena tras demasiado tiempo como simple espectadora. Ojalá esté a la altura de lo que manda la ley y lo que demandan los ciudadanos.
El caso Salgado debe ser estudiado como un ejemplo de todo aquello que la política debe revisar para seguir siendo un instrumento real de cambio, crecimiento y bienestar para los ciudadanos.