Las protestas de científicos, investigadores y becarios contra el achique del presupuesto para el Ministerio de Ciencia han vuelto a poner en el ambiente la idea de que somos un país que expulsa a sus cerebros.
A diferencia del presidente Macri, el sector empresarial se muestra más cauto, pero no deja de tener en común la convicción de que no es imposible sortear la tormenta actual.