La primera final de la Copa Libertadores 2018 entre Boca y River finalmente fue suspendida por lluvia, luego que las autoridades de Conmebol inspeccionaran el campo de juego.
El equipo que dirige Guillermo Barros Schelloto había comenzado a subir al micro para ir hasta La Bombonera, pero interrumpieron su marcha y se metieron otra vez en la concentración.